Prudencia

Defender nuestras ideas es un derecho; expresarlas responsablemente es una obligación democrática. La conversación pública dominicana necesita recuperar la prudencia que las redes sociales han debilitado. No se trata de callar por temor ni de ocultar opiniones, sino de reconocer que una palabra sin fundamento puede ofender, desinformar o destruir reputaciones. La libertad de expresión pierde legitimidad cuando se usa como licencia para agredir. Es posible disentir con firmeza, exigir cuentas y denunciar abusos sin abandonar el respeto. La prudencia tampoco equivale a cobardía, es evaluar hechos, medir consecuencias y escoger el momento adecuado.

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