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El país se ha enterado por todas las informaciones publicadas que este gobierno tampoco sabe organizar y realizar un censo. Y no se trata de dinero disponible puesto que el mismo presidente Abinader anunció, y se dijo textualmente en la página de la Presidencia, 5 de agosto 2022:

“Al encabezar el acto para comunicar los detalles de la jornada cívica, el jefe de Estado explicó que se dispondrá de un presupuesto que ronda los 3,600 millones, y que se contará con el soporte de las últimas tecnologías disponibles para que la información obtenida sea procesada con mayor rapidez”.

¿3 mil 600 millones (3,600,000,000) y es un desorden? ¿Con soporte de “las últimas tecnologías”, y no entrenaron debidamente a todos los empadronadores? ¿Tampoco les pagan conforme a los montos y plazos acordados? ¿Y tanto dinero en un desorden?

¡Definitivamente, también en el censo se ha puesto de manifiesto la incapacidad e inexperiencia de Estado! Parece que el presidente Abinader cree que es suficiente con adquirir tecnología digital de última generación, como si fuere innecesario que sea la adecuada y el personal a utilizarla esté debidamente entrenado. Algo peor ha ocurrido con el tema de la seguridad ciudadana que el Presidente Abinader ha adquirido los software y hardware de última generación sin un personal policial previamente entrenado. En el censo se anunció trabajarían 35,000 personas; se comenta de que se incluyeron “compañeritos del PRM” que no calificaban ¡Cosas veredes! Repiten lo que decían iba a cambiar, aquello que tiene que ver con la reelección y uso de los recursos del Estado; este abuso de los recursos se torna más importante porque se trata del X Censo poblacional del país. El censo es una importante herramienta para planificación de Estado y privada, definir políticas públicas, desarrollo, indicadores o tasas sobre el delito y la criminalidad y otros.

El IX censo se efectuó en el 2010. En el gobierno del Dr. Leonel Fernández se realizó del 1 al 7 de diciembre y la ONE empezó a publicar sus resultados el 24 de mayo del 2012. La población se incrementó desde el censo 2002 que lo fue de 8,562,541 a 9,445,281; casi un millón más. Ahí puede verse que cualquier política pública diseñada sobre el censo del 2002, o estimaciones de la ONE, tendría falta de precisión: es que el censo constituye una base muy útil y debe hacerse con seriedad, nada de chapucería
El país ha realizado censos en años y comprobando población en 1920 (894,665),1935 (1,479,417), 1950 (2,135,872),1960 (3,047,070),1970 (4,009,458),1981 ( 5,545,741), 1993 (7,293,390), 2002 (8,562,541) y 2010 (9,445,281). Antes de formarse el Estado dominicano se les llamó censos a los realizados en 1606 y 1812.

La Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) entre censo y censo realiza estimaciones, pero como siempre hay incertidumbre, se comprueba su validez con los censos. Saber la población por sexo, edad, profesión, rural, urbana, etc., facilita el comportamiento del Estado.

Es evidente, que sucede lo mismo con la seguridad ciudadana, que al no conocerse sus indicadores de los delitos y la criminalidad, improvisan; al igual con el manejo de la inflación, el desempleo y sectores productivos y consumidor, a los cuales quieren venderle con publicidad espejismo y que lo que cada cual sufre es por culpa propia.

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