Tres lecciones que reaprendí este año

El domingo participé de un ejercicio en el que nos invitaban a pasar balance del año que ya va a cerrar. La consigna proponía considerarnos como un proyecto, y evaluar el desempeño durante su ejecución.

Hice la actividad. Y luego de pasar inventario, rescaté tres lecciones que redescubrí.

1- Una máquina sin mantenimiento tiene un rendimiento bajo
En la adolescencia nos enseñaban que el cuerpo es templo del Espíritu Santo, y que por eso debíamos cuidarlo. Fuera de la parte religiosa, la idea de cuidar el cuerpo es antigua, incluso tema de reflexión de la filosofía clásica.

En 2021 he atravesado algunos episodios de salud que fueron dando señales de alerta desde hace meses. Fueron similares a aquellos ruiditos o jalones que hace un vehículo antes de pararse en medio de un viaje. Mi caso no ha sido tan expeditivo, pero sí me sirvió para darme cuenta de que era momento de hacer una parada para mí.

Y en esta lección, el aprendizaje es simple: si no me detengo a revisarme física y emocionalmente, no seré capaz de rendir. Y al final quedaré mal con los compromisos asumidos y conmigo misma.

2- Feliz No Cumpleaños Humpty Dumpty

Hace unos días un conocido me llamó para decirme que parecía que había olvidado su número, pero que él conservaba el mío. Le dije un poco del caos de mis tiempos. Su respuesta es la segunda lección de este año:

“Yo te he visto administrar el tiempo entre la maestría, la fundación, las reuniones y los proyectos personales. Tú tienes tiempo para lo que te interesa”.

Eso no es del todo cierto. Pero sí guarda una invitación a reflexionar sobre las prioridades.

2021 fue un año muy demandante. Entre la pandemia, imprevistos laborales y situaciones de mucho desgaste, los días parecían de 72 horas cada uno.

Sin embargo, siempre encontré un hueco para subirme a la máquina elíptica. Hallé un instante para una margarita con personas que quiero o pude dedicar horas a diseñar nuevos proyectos personales.

A esto se suma lo que suele decirme una amiga muy querida: “Francina, debes priorizar”. Ese es otro modo de abordar lo que me interesa.

Y al final es como ese diagrama de Venn que sugiere Humpty Dumpty en Alicia A Través Del Espejo cuando decide celebrar su No Cumpleaños. Es decir, aprovecha 364 días para dedicarlos a sus razones de celebración, para dedicarlos a lo que le interesa o es prioritario.

3- Somos Como La Sala De Los Menesteres

En el quinto libro de Harry Potter, La Orden Del Fénix, muestran una habitación del castillo de Hogwarts que solo se muestra cuando alguien la necesita. Asimismo, todas las personas tenemos una ventana que nos manifiesta características desconocidas, en momentos especiales.

Esta última idea es de los psicólogos Joseph Luft y Harry Ingham. Ellos propusieron un modelo para analizar la dinámica de las relaciones con los demás. La propuesta divide las características personales en cuatro cuadrantes o ventanas.

En una de ellas hay rasgos propios que ni nosotros ni los demás conocemos. Son cualidades que aparecen en momentos específicos.

Y esta es mi tercera lección: sea un disparo, una conversación en la que un tomador de decisión te ignora abiertamente o una celebración con beneficiarios de un proyecto, hay situaciones que hacen que aparezcan esas características desconocidas. El funcionamiento es muy similar a esa Sala De Los Menesteres de Harry Potter.

En conclusión, 2021 fue un buen año. Y al pasar balance tuve que entender que por cada gran logro, hubo muchas reuniones fallidas. Todos los hitos importantes fueron precedidos por largas jornadas de trabajo, desgaste e incluso alguna silla, como dice la canción de Silvio Rodriguez:

“El que tenga un buen camino encontrará sillas que le inviten a parar”. Siempre dirán no puedes, no podrás, no pierdas tu tiempo. El truco es seguir andando, porque el horizonte sirve para caminar.

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