¡Validar siempre la información!

Es lamentable que algunos medios de comunicación se sigan montando en la ola de “engancharse” mediáticamente para volverse virales con una información que ni siquiera ha sido verificada con las fuentes que correspondan, sobre todo, en un contexto en donde abundan las desinformaciones y la manipulación de imágenes y contenido que abraza el amarillismo y sensacionalismo.

Hoy día, muchos no reparan en el alto valor que tiene analizar cuidadosamente el cómo servir la información, pero tampoco miden las consecuencias que puede acarrear, en términos de prestigio y credibilidad, poner a rodar una «noticia» manipulada y sin el filtro correspondiente previo a ser publicada.

Parecería que esta era tecnológica les ha hecho olvidar a algunos esos tiempos en que «los palos noticiosos» provenían de investigaciones rigurosas o de alguna información veraz servida por fuentes confiables, aunque respetáramos omitirla por petición, lo cual es válido cuando el tema que se sirve es delicado.

Y no voy a mencionar aquí ninguna información reciente para no dar fuerza a lo falso y a lo que no debe divulgarse sin antes verificar, porque es lo que nos enseñaron en las aulas y es lo que procuramos siempre garantizar en la práctica, para cuidar la firma, el buen nombre, el oficio y, sobre todo, solidificar la credibilidad de quien sirve “la noticia” y también la del medio que nos sirve como puente.

¿Y por qué hablo de esto hoy en esta entrega de Periodismo y Gramática? Porque muchos han perdido de vista las razones por las que la verificación de cualquier información que nos llegue en términos noticiosos es esencial: la fidelidad a la verdad, que asegura que la información presentada sea precisa y basada en hechos comprobables; la confianza del público, que nos indica cuando los medios de comunicación que implementan procesos rigurosos de verificación fomentan la confianza en sus lectores o seguidores; y la prevención de daños, que nos indica que las noticias falsas pueden derivar en consecuencias graves.

¿Y cómo evitamos esto? En el caso de los medios de comunicación, es importante que identifiquemos de dónde procede la información que llega para ser publicada. En la mayoría de los casos las fuentes son identificables porque son fijas, conocidas y verificables. Asimismo, sabemos, como periodistas formados, qué hacer para validar si algo es cierto o no. En el caso de la audiencia, queda recomendar que siempre consulten fuentes confiables, verifiquen la autoría y utilicen herramientas para identificar contenido manipulado.

¡Gracias por leerme!

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