Venezuela: La democracia asfixiada

Ahora que los “tuits” están de moda, copio uno venezolano: “Si hubieras comprado un millón de dólares en moneda local de Venezuela cuando el presidente Nicolás Maduro llegó al poder en 2013, ahora valdría $ 3.40.” Y otro le contestó: “Y por mérito propio.” Lo trágico es que no es un chiste. De acuerdo al Washington Post, la economía venezolana se ha reducido a la mitad en los últimos cinco años y la inflación “se acerca a un asombroso un millón por ciento.” Esta crisis ha provocado la diáspora bolivariana, el éxodo más grande de personas de América Latina, que alcanza entre el 10 al 15% de la población, contados desde 1999, cuando Chávez llegó al poder. Debemos preguntarnos, ¿ como ocurrió esto? Se debe, en primer lugar, a la indiferencia de las clases empresariales y las clases medias al fenómeno del secuestro de la democracia. Este es, en realidad, un fenómeno nuevo. La Nueva Izquierda latinoamericana se lanzó a buscar el poder a través de elecciones, sin tener lealtad alguna al sistema. Desde el momento que llegaron al poder, su agenda era asfixiar la democracia a través de la democracia.

Este proceso desde nuestra perspectiva pasa por tres etapas. La primera la podemos llamar la democracia constreñida. En ese etapa los considerables recursos financieros del estado son utilizados para ganar lealtades y presionar a los críticos y desafectos. En adición, se modificó la constitución, apoyados en un pueblo que había sufrido décadas de abandono y desencantos por parte de las élites económicas y políticas, que constituye la raíz del problema. A lo que debemos agregar la poca comprensión del pueblo acerca de la necesidad de mantener el equilibrio del poder, en una democracia. Apoyado el régimen en semejante poder, le era fácil pasar a la segunda etapa: la democracia constreñida. La presión sobre la prensa y los medios disidentes se acentuó, y se consolidó el control del aparato policíaco-militar, para terminar en la democracia asfixiada. El poder originalmente y legítimamente obtenido fue aumentado y acumulado por los gobernantes bolivarianos hasta ahogar la democracia.

Este fenómeno ocurrió en Venezuela mientras los empresarios se mantuvieron indiferentes desde antes y durante el primer gobierno chavista. En su egoísmo, equipararon el balance contable al balance social. Grave error. Además, la mayoría de la clase media optó por continuar con sus vidas, sin perturbarlas. Desafortunadamente, la incomprensión de la clases populares acerca del necesario equilibrio del poder los llevó a todos al desastre. Y a la diáspora. “¿Pero, cuál éxodo?“ pregunta Maduro. “Eso es pura propaganda, y los que se han ido han terminado limpiando inodoros, en Miami.” A lo que alguien contestó: “Mejor limpiar inodoros, que vivir en Venezuela.”

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