El sexo como característica protegida: perspectiva activista

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Referíamos anteriormente que el ‘Proyecto de Ley que crea el Sistema de Apoyo Integral para la Prevención, Sanción y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres’, recién aprobado en segunda lectura por el Senado de la República, intenta consagrar en la ley un conjunto de definiciones importantísimas tanto en relación al sexo, como a lo que es una mujer.

“¿Por qué habría que definir legalmente a la mujer?”. Esta pregunta nos invita a que prestemos más atención a los temas que algunos gobiernos están intentando esconder, autocráticamente, dentro de nuestras leyes. La versión del proyecto anteriormente mencionado ahora suscribe que mujer es “una persona del sexo femenino”. ¿Qué piensa usted sobre esa definición? Recordemos que las políticas públicas nunca pueden pertenecerle a ningún colectivo particular, sino a toda la población. Por lo tanto, su opinión es imprescindible. Si, la suya.

¿Por qué esto es importante? Porque en base a ese conjunto de definiciones, es que podremos empezar a garantizar derechos en base al sexo, que servirían como escudo protector a los derechos de mujeres y niñas en la República Dominicana. ¡Pero no se lleve de mí! Hablemos con mujeres que ya tienen blindadas, tanto las definiciones legales como la protección de sus derechos, por medio de una Ley de Igualdad (2010) que considera el sexo como una característica protegida, como las mujeres inglesas.

En este articulo compartiremos el diálogo con la educadora Kiri Tunks, una sindicalista socialista y cofundadora de la campaña política Woman’s Place UK, que existe para proteger y fortalecer los derechos de la mujer en el Reino Unido.

Reconocer el sexo como una característica protegida, es entender a la mujer como un sujeto político y como una clase. Pero, ¿qué quiere decir que las mujeres representan una clase? “En Inglaterra, la visión de ‘clase’ tiene connotaciones particulares respecto al estatus económico, político y social de todo el mundo. Pero sucede que cuando hablamos de pobreza y acceso a las estructuras políticas y económicas, las mujeres siempre han sido las más afectadas y las menos representadas; especialmente las mujeres afrodescendientes y con discapacidades, por lo que es lógico que las mujeres quieran organizarse para desafiar este problema”, argumenta Tunks.

“Por lo tanto, los obstáculos de ‘clase’, en general afectan a las mujeres más que a los hombres, pero todas las mujeres, sin importar su ‘clase’ económica, también se enfrentan a una opresión sistémica en base a su sexo; y desafiando solamente la clase económica como un eje, no desmantela esa realidad”, continua. Por ejemplo, expresa la educadora, “la violencia contra las mujeres afecta a las mujeres de todas las clases sociales. Esa ‘lucha de clase’ en el sentido económico siempre ha defraudado a las mujeres; durante demasiado tiempo ha ignorado, negado o complicado la lucha por los derechos de la mujer”.

¿Cuál sería la diferencia entre derechos de la mujer en base a su género, en vez de en base a su sexo? “Solo cuando enfrentamos el sexismo y la misoginia es que podemos desmantelar las restricciones de género. Es el género que dice que, porque la mujer puede dar a luz, ella tiene entonces que ser más cariñosa y por lo tanto debe quedarse en casa. Ese es el peligro de los derechos en base al género. Que sirven para perpetuar roles opresivos, construidos socialmente, como el género, dentro de la ley”, expresa Tunks.

Esto de hablar sobre sexo en las políticas esta como raro… ¿Usted nos puede dar un ejemplo concreto de que significa eso de incluir el sexo dentro de la ley? Tunks nos responde, “Es simple: el sexo es una realidad material biológica. Muchos de los problemas que afectan a la mujer tienen que ver con su realidad material y biológica. Esto no significa que estamos reduciendo a la mujer a su biología, pero debemos reconocer que, por ejemplo, nuestra sociedad castiga al sexo que gesta y alumbra. En el Reino Unido, todos los años 54,000 mujeres pierden sus trabajos al ser discriminadas por su embarazo o maternidad. Esto representa una pérdida de potencial que es innecesaria. La humanidad requiere de niñas y niños para sobrevivir, entonces debemos reorganizar la sociedad para que las mujeres no seamos penalizadas por nuestra reproducción”.

Yo veo que, en el Reino Unido, la ley reconoce el sexo como un eje de opresión. Háblenos un poco sobre eso, por favor. “La lista de maneras en que las mujeres son oprimidas es bastante larga, pero para identificar algunas áreas, podemos hablar de: violencia y abuso; la brecha salarial; discriminación por embarazo y maternidad; acoso sexual en las escuelas, en el trabajo y en público; falta de representación en posiciones de poder, etc.
Reconocer el sexo como un eje de opresión es muestra de una sociedad que quiere hacer algo para acabar con esa discriminación y una sociedad que quiere empoderar a la mujer, para que pueda desafiar esa opresión”, expresa la lideresa sindicalista, aunque aclara que es solo el primer paso. “La ley es un buen comienzo, pero las estructuras de poder son tan sexistas que esto no ha sido suficiente. Casi 50 años después de la Ley de Igualdad Salarial, las mujeres en Inglaterra todavía sufren discriminación salarial y esa brecha ha aumentado como resultado de las políticas de austeridad de este gobierno”, recalcó.

A nivel mundial, muchas leyes de igualdad no incluyen el concepto de “características protegidas”. ¿Qué son y por que son importantes? Las características protegidas, señala Tunks, “son un reconocimiento de que la sociedad es injusta y desigual, lo cual debe cambiar para satisfacer las necesidades y derechos de todo el mundo. Son un intento de darle la oportunidad a personas que tienen una desventaja estructural, que puede ser demostrada, las herramientas y la legitimidad para desafiar su inequidad. De manera crucial, las características protegidas existen para obligar al sector público y al sector privado de que se aseguren de trabajar para desmantelar esas opresiones por medio de una serie de mecanismos incluidos dentro de la ley”.

Para finalizar, ¿qué usted le diría a las personas que argumentan que reconocer el sexo y a la mujer como clase social es solo un asunto semántico? ¿Usted no considera que hay “problemas más importantes” en los que deberíamos enfocarnos, como por ejemplo la violencia contra la mujer? En este punto, la cofundadora de Woman’s Place UK es categórica: “la violencia contra la mujer es una opresión en base a su sexo la cual conecta con un sinnúmero de otras discriminaciones en base al sexo, que colocan a la mujer en una posición de subyugación frente de las demandas y deseos de los hombres. La idea de que la opresión de las mujeres en base a su sexo es un asunto teórico, es un insulto a los millones de mujeres y niñas, alrededor del mundo, quienes son discriminadas en una miríada de maneras por la realidad material de su sexo. Las mujeres siempre son presionadas para que atiendan las necesidades de otras personas antes que las suyas y su opresión. ¿Qué hemos conseguido con eso? Una sociedad desbordada de inequidad y de violencia. Un análisis feminista que reconozca la opresión en base al sexo de la mujer, nos ayuda a comprender el mundo tal como es y a batallar para conseguir uno mejor”.

Ojalá este artículo haya sido tan iluminador para ustedes como lo fue esta entrevista para mí. En el próximo, compartiremos una perspectiva académica de Kathleen Stock, quien es profesora de Filosofía en la Universidad de Sussex.

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