Descubren el funcionamiento de la neurociencia del placer

Descubren el funcionamiento de la neurociencia del placer
Descubren el funcionamiento de la neurociencia del placer

Siglos después de que los más grandes filósofos del mundo reflexionaran sobre los secretos de una buena vida, la ciencia moderna ha hecho enormes avances interdisciplinarios en la comprensión del florecimiento humano.

Para el neurocientífico de Oxford, Morten Kringelbach, esto ha significado ir directamente a la fuente: el cerebro. Durante dos décadas, Kringelbach ha invitado a los participantes a escáneres de imágenes cerebrales para investigar lo que sucede en el cerebro cuando experimentan uno de los constituyentes más apreciados del bienestar: el placer. Por ahora, ha estudiado la neuroanatomía de la mayoría de los placeres: alimentos, drogas, música, mirar bebés lindos, incluso el sexo, a pesar de los desafíos obvios.

Resulta que hay mucho que podemos aprender sobre la condición humana estudiando el placer en el cerebro. Por ejemplo, los neurocientíficos pueden crear esquemas, o modelos cerebrales, de la actividad neuronal subyacente de diferentes regiones cerebrales en varios estados, a medida que miles de millones de neuronas y células gliales se comunican entre sí.

Estas percepciones, a su vez, se pueden aplicar en el tratamiento de condiciones que afectan el funcionamiento del circuito de placer, incluidos los trastornos neuropsiquiátricos y las adicciones. En última instancia, desentrañar los mecanismos cerebrales involucrados en la experiencia del placer, la felicidad y varios estados significativos podría señalar lo que realmente significa disfrutar, y ayudar a las personas a experimentar más de ello. Esta búsqueda ha sido la motivación principal de la investigación de Morten Kringelbach. En sus propias palabras, esto es lo que tiene que decir sobre la neuroanatomía del placer.

No solo sensación

El placer es una forma de experimentar el mundo sensorial. Al ver, oír, oler o saborear algo que se considera como placentero, la información pasa a través de las cortezas sensoriales del cerebro. Pero ahí no es donde está codificado el placer. Gracias a la participación de varias regiones cerebrales, es algo que se añade más adelante como un brillo hedónico.

Así, el placer no es meramente una sensación o un pensamiento. El placer consiste en ciclos de deseo, gusto y aprendizaje. Una buena vida depende de un sistema cerebral que pueda pasar por este ciclo de cambios de manera ordenada.

¿Qué sucede en el cerebro al experimentar placer? Para el bebedor de café, el ciclo del placer comienza incluso antes de que ingiera su primer sorbo. Comienza con la expectativa y la anticipación del evento. Ninguna información (por ejemplo, vista, olfato, gusto) ha entrado hasta ahora a través de los órganos sensoriales. Sin embargo, se detecta que el café está ahí fuera, y basado en las experiencias anteriores, se tiene un deseo.

En esta etapa, una gran parte del cerebro se dedica a tratar de encontrar maneras de llegar al objetivo. Es como si el cerebro dijera que hay algo importante en el entorno que necesita atención. A medida que pasa el tiempo, el sujeto se sentirá cada vez más motivado para atenderlo, hasta que finalmente e levantes y se haga un café. Una vez que las experiencias sensoriales de ver, oler y saborear se activan, los puntos calientes hedónicos en el cerebro también lo hacen y el placer se intensifica. Se inicia la etapa del gusto.

A medida que se bebes el café, las expectativas se actualizan constantemente. La etapa de aprendizaje incluye cumplir las expectativas. Cuando algo sale mal y lo que se espera no se cumple (por ejemplo, cuando el café sabe mal), eso es un obstáculo para el placer. Si la red funciona sin problemas, después de un tiempo se saciará.

FUENTE: INFOBAE

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