Jhon Alex Ballestero
Especial para elCaribe
Hay que reconocer y dar méritos a las fascinantes voces antiguas de Mesoamérica, las cuales siguen resonando hasta nuestros días. Nezahualcóyotl, el rey-poeta de Texcoco (1402-1472), no solo fue un sabio gobernante, sino también un arquitecto visionario, un astuto guerrero y por supuesto, un gran poeta cuya obra trasciende el tiempo y sigue siendo objeto de estudio en la actualidad. Su poema “Canto de primavera”, atribuido a él en manuscritos del siglo XVI y XVII, captura la esencia de la renovación de la primavera, haciendo uso de imágenes vívidas y metáforas que entrelazan la naturaleza con el arte humano.
Nezahualcóyotl, cuyo nombre significa “Coyote Hambriento” en náhuatl, vivió en una época turbulenta del imperio azteca, la cual estuvo marcada por guerras y alianzas políticas. Era hijo de Ixtlilxóchitl, rey de Texcoco, es decir, de una u otra manera nació destinado a la grandeza. Encabezó la Éxcān Tlahtolōyān (Triple Alianza) que dominó el centro de Mesoamérica durante el siglo XV, junto a Itzcóatl de Tenochtitlan y Totoquihuatzin de Tlacopan. Nezahualcóyotl experimentó el exilio y la pérdida temprana, con el asesinato de su padre, lo que moldeó su filosofía sobre la fugacidad de la vida. Su poesía refleja influencias toltecas y una búsqueda espiritual por un dios único, el Dador de la Vida como repite en el poema “Canto de la huida”, alejándose del politeísmo estricto azteca.
Canto de primavera es parte esencial de esta tradición lírica náhuatl, donde la “flor y canto” (in xóchitl in cuícatl) simboliza la poesía como lo único perdurable en un mundo transitorio, esta frase es considerada la expresión máxima de filosofía lírica náhuatl. El poema, originalmente en náhuatl y traducido al español, evoca la llegada de la primavera como un ritual de alegría y renovación. Y la primavera, como todos sabemos, es el alba de la naturaleza, el nacimiento de las flores, los colores y los aromas más dulces de la madre tierra. Nezahualcóyotl era consciente de esta bella época y nos obsequió uno de los poemas más hermosos de la literatura mesoamericana.
El poema se estructura en estrofas repetitivas que, a mi parecer, se asemejan a una especie de canto o ritual, dichas repeticiones son las que remarcan la musicalidad y las imágenes coloridas del poema.
El Rey Poeta comienza con esta estrofa que nos coloca imágenes coloridas, habla de una casa de las pinturas, lo que se puede interpretar como un espacio sagrado donde hay pinturas. Del mismo modo, insta al lector a que cante, que ensaye su canto, que se derramen las flores y finalmente alegrar ese canto. Nezahualcóyotl invita a que dejemos salir esa creatividad, ese arte y que, a su vez, lo hagamos derramando flores, es decir, que nos desbordemos y que seamos excepcionales.

En la casa de las pinturas
comienza a cantar,
ensaya el canto,
derrama flores,
alegra el canto.
En esta estrofa se introducen elementos sonoros “cascabeles, sonajas floridas” que crean una sinestesia que une lo auditivo y lo visual. Se repite el verso “derrama flores”, nuevamente para motivar a que aflore la creatividad.
Resuena el canto,
los cascabeles se hacen oír,
a ellos responden
nuestras sonajas floridas.
Derrama flores,
alegra el canto.
La atención ahora se desplaza a un mundo natural, el Rey Poeta coloca imágenes específicas de la naturaleza, afirma que sobre las flores canta un hermoso faisán y que su canto se despliega en el interior de las aguas. Estos hermosos versos nos transportan a una laguna en la que podemos ver cómo transcurre esta historia, las flores, el faisán, el canto, el agua y una bandada de aves rojas.
Sobre las flores
canta el hermoso faisán,
su canto despliega
en el interior de las aguas.
A él responden
varios pájaros rojos,
el hermoso pájaro rojo
bellamente canta.
En la siguiente estrofa, los versos están dirigidos al lector o al cantor, que es a quien le habla el yo poético, el cantor es la persona a quien Nezahualcóyotl motiva a alcanzar la primavera, a que deje salir sus flores y sus colores.
Libro de pinturas es tu corazón,
has venido a cantar,
haces resonar tus tambores,
tú eres el cantor.
En el interior de la casa de la primavera,
alegras a las gentes.
Finalmente, en las dos últimas estrofas se dirige nueva vez al corazón del cantor, afirmando que este solo reparte flores preciosas que embriagan, alegrando a las personas; del mismo modo, utiliza la imagen del pájaro rojo que canta, para cerrar magistralmente el poema.
Tú sólo repartes
flores que embriagan,
flores preciosas.
Tú eres el cantor.
En el interior de la casa de la primavera,
alegras a las gentes.
el hermoso pájaro rojo
bellamente canta.
En pocas palabras, el poema celebra la efímera belleza de la primavera, un tema recurrente en la poesía náhuatl. Desde mi punto de vista habla del resurgimiento de la primavera, su belleza, sus colores, etc. y a su vez, también se dirige directamente al lector, a quien Nezahualcóyotl llama “cantor”, siento que le habla y lo motiva a dejar florecer el arte y la creatividad, así como florece la primavera, alegrando a todas las personas con su belleza. Es importante destacar que Nezahualcóyotl, a pesar de ser marcado por la orfandad y el exilio en la adolescencia, haya mostrado y desarrollado tanta resiliencia.
En conclusión, Nezahualcóyotl no solo nos regala un himno a la primavera, sino que también nos habla directamente y nos insta a “derramar flores”, es decir, a que florezca nuestra creatividad, así como florece la primavera y por consiguiente, llevar alegría a las personas.
