Esta semana en «Espejo de tinta», nuestro invitado es Jordan Manuel Hernández, quien nació en Santo Domingo (República Dominicana) el 14 de julio de 1993. Es Máster en Comunicación Corporativa por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) con doble titulación en EAE Business School de Barcelona (2020), y actualmente estudia Derecho en la Universidad del Caribe (Unicaribe).
Es autor del libro Mendigo del aire, publicado en Amazon en 2020, y del poemario inédito Haikus dominicanos desde 1984-2024. Desde 2014 es miembro del Taller Literario César Vallejo, adscrito a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), así como del círculo literario Aleph. Además, fue reconocido con una Mención de Honor en el Premio de Periodismo Orlando Martínez, otorgado por el Ministerio de Cultura, por su obra La lengua libre: el resurgimiento del Eros (2021).
Desde que en un recital escuché la propuesta poética de Jordan Hernández lo supe: estaba frente a un creador que no se adaptaba a las reglas tradicionales a la hora de producir su poiesis. El tiempo me lo ha demostrado vez tras vez. El autor no se conforma con seguir las pautas, sino que intenta inventar su propio mundo, y ahí radica la riqueza de su obra. La muestra poética que traemos hoy potencia la figura de un escritor consciente de que la palabra no es estática, sino una entidad viva que se quiebra y se ríe de su propia solemnidad. Su voz habita en esa frontera donde la brevedad del haiku se enreda deliberadamente con la ironía social, el humor negro y la crudeza del entorno urbano. Lejos de la contemplación lírica purista, utiliza la sátira como un bisturí implacable para desnudar las contradicciones de la modernidad, la precariedad laboral y el absurdo cotidiano. Su poesía renuncia a la belleza trascendente tradicional para concentrarse en la revelación del contraste, apostando siempre por un impacto directo y un remate seco que sacude al lector. Adelante, poeta. El mundo es tuyo.
I
Estos poemas
no pueden ser IA
son de un tonto natural
II
¡¿Ya?! ¿Te viniste?
¡Diecisiete segundos!
es que fue un haiku
III
Piña, no estás despeinada,
tienes un estilo
punk.
IV
Todavía,
boca arriba, mueve sus patas
la cucaracha
V
Paciencia y saliva
la hormiga se posa
sobre el elefante
VI
Eres un tiburón en un florero
diviértete con las flores
pero no olvides el mar.
VII
Para la rana
la piedra del estanque
es una isla
VIII
Una piedra blanca,
sobre una piedra blanca,
sobre una piedra blanca.
IX
Mancha de café
la hormiga se posa
ante el desierto
X
Una casa pequeña
Una mujer pequeña
Una fortuna pequeña
XI
Por cada sorbete
hay un delfín
que nunca volverá a saltar
XII
Manos vacías
viento que pasa
entre los dedos
XIII
Masticas el palito
y ya la paleta
se acabó
XIV
Jefe, en el teclado
hay una mosca
dos horas de descanso
XV
Tan solo,que antes de dormir
juras que la mosca
susurró: buenas noches
XVI
El obrero duerme
tal vez esté soñando
con unas manos limpias
XVII
Niño en Burundi muere de sed
mientras te masturbas
con la ducha abierta
XVIII
Sufre el mono
no alcanza
la banana de la noche
XIX
Un plato blanco
una papa frita
una anoréxica
XX
La Venus de Willendorf
sometida a una liposucción
Venus de Giacometti
XXI
El cocodrilo se comió tu brazo,
a mitad de precio
la manicura
XXII
Niño sonriendo
con un matamoscas eléctrico
pequeño Calígula
XXIII
Cebolla
enemiga del aire
acondicionado
XXIV
Un dedo,
dos dedos, tres dedos
fuera de la media
XXV
Pantaloncillo roto
a tomar fresco
sale un testículo
XXVI
La vida es un pistacho
abrirla con las uñas
comerla l
