La primera vez que República Dominicana participó en los Juegos Centroamericanos y del Caribe fue en la edición número cinco celebrada en Barranquilla, Colombia del 8 al 28 de diciembre de 1946. El país inició sus andanzas en estos juegos con cinco disciplinas deportivas, quedando en la octava posición con 7 medallas.
La participación dominicana no se ha reducido a las disciplinas deportivas, sino que también ha organizado los Juegos Centroamericanos y del Caribe más de una vez. México y Colombia lo han organizado 4 veces, República Dominicana, El Salvador y Puerto Rico tres veces y Panamá, Cuba y Venezuela 2 veces.
El país organizó la XII edición del evento bajo el lema “Compromiso de Todos”. La sede para la celebración de los juegos fue otorgada a la ciudad de Santo Domingo en la Asamblea General Originaria de la ODECABE efectuada en Panamá en 1970. En el evento realizado del 27 de febrero al 13 de marzo de 1974, participaron 2,052 atletas en 18 deportes. Fue inaugurado en el Estadio Olímpico, justamente el día de la celebración del 130 aniversario de la independencia dominicana por el entonces presidente Joaquín Balaguer. En la ceremonia también estuvieron presentes el presidente del Comité Olímpico Internacional, Lord Killannin; el presidente de la Organización Deportiva Centroamericana y del Caribe, José Beracasa; el presidente del Comité Olímpico Dominicano, Juan Ulises García Saleta; el presidente del Comité Organizador del evento, Bienvenido Martínez Brea, el alcalde de la ciudad capital, Rafael Estrella Rojas; entre otras personalidades. Además de la competencia, se incluyó un programa artístico-cultural, acorde con la tradición dominicana. Del mismo modo, Santo Domingo recibió con un estrecho y cálido abrazo sus visitantes dando muestras de la generosa hospitalidad que forma parte de la cultura dominicana.
El evento marcado por el espíritu de competencia amistosa y en el que participaron figuras legendarias como Teofilo Stevenson en boxeo fue ganado por Cuba con 191 medallas, distribuidas en 101 de oro, 55 de plata y 35 de bronce.
República Dominicana quedó en el décimo puesto con 1 de oro, 5 de plata y 14 de bronce para un total de 20.
La organización de estos juegos tuvo un significativo impacto en la historia deportiva y en la proyección del país.
Contribuyó al fortalecimiento y valoración de la unidad regional, la diversidad cultural y la proyección internacional del país. Evidenció con la exitosa organización y la calidad de las instalaciones deportivas construidas que un país pequeño podía ser sede de un evento de esta naturaleza. Además, dejó un legado importante con las obras construidas como el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte donde justamente fueron recientemente inaugurados los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe.
Doce años después, se celebró en el país por segunda vez este evento. Con la participación de 26 países en 24 deportes y 288 pruebas finales, los juegos se celebraron en la ciudad de Santiago de los Caballeros del 24 de junio al 5 de julio de 1986. Fueron inaugurados en el estadio de la Barranquita por el presidente Salvador Jorge Blanco y en el que participaron entre otros, el presidente de la Organización Deportiva Centroamericana y del Caribe, Germán Rieckehoff Sampayo; el presidente del Comité Olímpico Internacional, Juan Antonio Samaranch; el presidente del Comité Organizador, Carlos Bermúdez; el presidente del Comité Olímpico Dominicano, José Joaquín Puello Herrera; el secretario de Estado de Deportes, Educación Física y Recreación, Luis Scheker Ortiz.
Para esta edición de los juegos, se escogió como emblema oficial una marchanta como elemento folklórico dominicano y caribeño. Esta llevaba los colores de la bandera nacional dominicana, sobre su cabeza el típico “babonuco”, la canasta y encima de ésta el símbolo de la Odecabe. A su vez se eligió también una mascota, que en la historia de estos juegos han tenido un componente simbólico de representación de la identidad, la fauna local y los valores del deporte. En Santiago 86, se escogió a Chaguito, un burrito que portaba una antorcha.
En estos juegos participaron 2.963 atletas de 26 naciones en 25 deportes. Cuba se llevó el primer lugar del medallero, con 299 medallas, 174 de ellas de oro, 81 de plata y 44 de bronce. República Dominicana quedó en la séptima posición con 70 medallas, de las cuales 9 fueron de oro, 34 de plata y 27 de bronce. La celebración de estos juegos en la ciudad de Santiago de los Caballeros tuvo un enorme impacto en la proyección del país y de la ciudad. La inauguración y cierre del evento fue todo un espectáculo que combinaba cultura, historia y deporte. La celebración del evento evidenció la capacidad de organización de eventos, proyectó de forma positiva a la ciudad de Santiago de los Caballeros y dejó un legado en infraestructura deportiva para la ciudad.
Este año 2026 se están celebrando por tercera los juegos en el país. El pasado 24 de julio en una ceremonia que combinó historia, arte, tecnología y cultura dominicana y caribeña fueron inaugurados en el Estadio Olímpico Félix Sánchez por el presidente de la República Luis Abinader los XXV Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe.
Esta edición, que se extenderá hasta el 8 de agosto, tiene un componente especial y es la celebración de su 100 aniversario. Estuvieron presentes, además de las delegaciones deportivas e invitados, el presidente de Centro Caribe Sports, Luis Mejía; el presidente del Comité Organizador, José P. Monegro, la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía, el ministro de Deportes, Kelvin Cruz, entre otras personalidades.
El evento que tiene como mascota oficial a Colí (representación del Barrancolí) que es una expresión de la biodiversidad dominicana, están participando 37 naciones, más de 6200 atletas, en 40 deportes y 56 disciplinas. Estos juegos están teniendo un enorme impacto en el ámbito deportivo donde ya se ha logrado la mejor actuación de la historia del país en cuanto a medallas de oro en unos Juegos Centroamericanos y del Caribe al lograr 30 medallas y con posibilidades de seguir incrementándose. Sin embargo, el impacto no se reduce al ámbito deportivo, sino que también está teniendo efectos positivos en la proyección internacional del país, en la economía, el comercio y la cultura.
