Cuando el cambio de estación influye en el estado de ánimo

El Trastorno Afectivo Estacional (TAE) es una forma de depresión recurrente que aparece de otoño a invierno

Aunque en nuestro país no se viven estaciones marcadas como en los países del norte, sí se experimentan ciertas variaciones en el clima, las lluvias y la temperatura, especialmente entre los meses de septiembre a diciembre, aseguró a elCaribe la terapeuta Semiramis Medina. “Estos cambios en otras regiones donde el efecto climático es más drástico, pueden influir en el estado de ánimo porque afectan los ritmos biológicos y hormonales del cuerpo, que responden directamente a la exposición solar y al nivel de actividad diaria”, dijo la psicóloga clínica, quien tiene consulta en el Centro Vida y Familia.

“Estos cambios pudieran en algunos casos activar emociones como la nostalgia o la melancolía, las cuales no son necesariamente patológicas, sino parte del ciclo natural de adaptación”, afirmó.

¿En quiénes suele ser más intenso?
Estas reacciones tienden a ser más intensas en quienes presentan algún tipo de vulnerabilidad emocional previa, como un trastorno del estado de ánimo, un proceso de duelo o incluso estrés acumulado. El contexto particular de cada persona y la etapa del ciclo vital en que se encuentre también influye en su respuesta a los cambios estacionales. Lo que está pasando en tu vida a nivel general, tu realidad, tus recursos internos y externos. Por ejemplo, los últimos meses del año vienen acompañados de la ilusión por los encuentros navideños, compartir con la familia y el aumento de ingresos. Pero también, y depende del contexto de cada quien, el cambio de estación vincula al dolor de una pérdida, la preocupación por las compras navideñas. Es decir, en nuestro país, más que una realidad climática, el cambio estacional se trata de otros aspectos.

¿Qué factores inciden?
La menor exposición solar, por ejemplo, durante los días nublados o lluviosos provoca una disminución en la producción de serotonina, neurotransmisor relacionado con el bienestar, y un aumento de melatonina que induce al sueño. Esto puede generar en algunos casos una sensación de fatiga, somnolencia y tristeza leve. Sabemos que en RD predomina el calor; el cambio de estación, por otro lado suele ser una bocanada de esperanza por la brisa navideña que puede influir positivamente en el estado de ánimo.

En el caso del otoño, se habla de la llamada “melancolía otoñal”. ¿El dominicano vive este cambio drástico?
El otoño ha sido asociado con la transición, el envejecimiento y la pérdida, lo cual refleja una necesidad de pausa y reflexión. Por otro lado, existe un concepto clínico que también se relaciona con los cambios estacionales. El Trastorno Afectivo Estacional (TAE) es una forma de depresión recurrente que aparece generalmente en los meses de otoño e invierno, cuando la exposición a la luz solar disminuye. En el caso nuestro, no tenemos ese cambio drástico, lo cual nos aleja de esa experiencia traumática de estar a bajas temperaturas sin exposición al sol por varios meses. En el caso del TAE no se trata simplemente de una tristeza por el clima o de la inclinación a la reflexión de la melancolía otoñal, sino de un cambio más profundo en el estado de ánimo, la energía y la motivación, que afecta el funcionamiento cotidiano.

¿Qué porcentaje aproximado de la población lo puede experimentar?
El TAE clínico, es decir, cuando los síntomas cumplen criterios de depresión mayor con patrón estacional afecta aproximadamente entre 1 % y 10 % de la población mundial.

¿Cuáles son las principales señales de que una persona está atravesando un cambio emocional asociado al otoño?
Más que grandes cambios, podemos experimentar consecuencias emocionales y conductuales. Las emociones no son buenas ni malas, son respuestas psicofisiológicas que no representan necesariamente algo que tenga que ser resuelto a prisa. Así que, sentirse un poco más reflexivos, nostálgicos e incluso tristes no siempre es signo de alarma. Es importante no patologizar estas experiencias, sino entenderlas como una respuesta de adaptación. Sin embargo, si los síntomas tales como el cansancio, tristeza, alteraciones en el sueño o la alimentación persisten por más de dos semanas o afectan el funcionamiento diario, se recomienda buscar apoyo psicológico.

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