La figura del padrastro: ¿qué tan difícil es asumir este rol?

Un buen padrastro se muestra comprometido y colaborador ayudando a los niños a cumplir con tareas básicas.
El padrastro debe establecer límites que fomenten la confianza y el respeto con sus hijastros

El padrastro es una figura de frecuente presencia en la vida de los hijos de hoy. Puede considerarse que bastante más amplia que la de la madrastra, ya que cuando la pareja se separa, los hijos, en casi todos los casos, continúan viviendo con la madre, así lo explica Irene García Rodríguez, psicóloga clínica- psicoterapeuta.
Según la especialista quien tiene consulta en el Centro Vida y Familia, en el pasado era común que las personas y la sociedad esperaran que un hombre que se unía a una mujer viuda o divorciada se insertara asumiendo sin preámbulos una posición paterna convencional.

Esto último se refería, más que a otra cosa, a que se erigiera en autoridad máxima y ejerciera de manera bastante discrecional la función normativa sobre su esposa y los hijos de ella, sostiene.
“En otras palabras: llegaba mandando a diestra y siniestra. Por otra parte, su ingreso a esta familia era altamente valorado socialmente, ya que una familia sin padre era considerada poco menos que “descabezada” y con una capacidad muy pobre para ser un espacio seguro para todos y favorable al crecimiento y la educación de los menores”, expresa la especialista.

Desde las últimas décadas del siglo XX hasta ahora, “las cosas han cambiado mucho, para bien a mi juicio, tanto en el pensamiento y las actitudes de las personas, como en lo concerniente a sus relaciones interpersonales y a la estructura y dinámica de sus grupos interactivos”, subraya.

Particularmente, sostiene, que la familia se ha desprendido progresivamente de muchos convencionalismos y criterios estereotipados: se muestra mucho más inclinada a preservar su funcionalidad con base en el respeto a las diferencias individuales.

De acuerdo a la psicóloga, quien hoy se prepare para unirse a una pareja con hijos en alguna medida tendrá también que comprometerse y asumir responsabilidades con ese grupo.

“Indudablemente esas responsabilidades y las conductas específicas que se deriven no pueden ser definidas desde ninguno de los miembros de la díada y mucho menos desde un criterio social. Las mismas deben ser evaluadas y acordadas por la pareja a través de un proceso de comunicación profundamente sincera y consciente de las limitaciones individuales”, aconseja la experta en salud mental.

¿Cuáles factores podrían afectar los intentos para establecer un vínculo entre padrastro e hijastro?
Me parece muy importante, por parte de todos y principalmente del padrastro y su cónyuge, el mantener claridad en el proceso del establecimiento de los vínculos. Éstos no pueden ser improvisados ni forzados. Se producirán de acuerdo a los tiempos de los involucrados (tanto de los niños como del propio padrastro y la mamá) y tendrán las características y el alcance que puedan desarrollar, independientemente de las aspiraciones individuales.

Puede ser contraproducente, en cuanto a los resultados, el generar expectativas, por ejemplo, en los niños, acerca de una sustitución paterna, como ocurre en aquellos casos en que se les estimula a llamar “papá” a un padrastro recién incorporado.

También puede repercutir muy negativamente el apresuramiento o la imprudencia del padrastro al irrumpir prematuramente en algunas situaciones de la vida familiar. Esto genera resistencia en lo que tiene que ver con las funciones de disciplina y normatividad. Realmente creo que los pasos del padrastro deben ser progresivamente acordados con la madre.

¿El padrastro debe cumplir con el rol de padre con sus hijastros?
No necesariamente. Un buen compañero de una mujer con hijos puede mostrarse comprometido y colaborador ayudándola a cumplir con tareas parentales, sin que haya propósito de ninguno de los dos de que él asuma ese rol.

También es importante recordar que muchos niños que conviven con padrastros no experimentan necesidad de que éste asuma un rol paterno, principalmente, aquellos que mantienen un vínculo cercano con su padre biológico.

En fin, si bien es importante que un padrastro se muestre activo en cuanto a promover un vínculo mutuamente respetuoso y componentes importantes de afecto y estima con sus hijastros, la calidez y la cercanía final que esos lazos van a alcanzar va a ser sólo producto de la evolución de sus relaciones y no de un etiquetamiento de rol.

¿Cuáles límites no debe cruzar?

Básicamente los del respeto, no sólo a la individualidad de su pareja y de cada uno de sus hijastros, sino también a los vínculos entre ellos y a sus relaciones con la historia que les es propia como familia y con las otras personas y situaciones presentes en esa historia.

No debe cruzar la transgresión del respeto a los acuerdos con su pareja y/o al ‘feed-back’ percibido en la conducta de los hijastros para intentar imponer arbitrariamente atribuciones de rol parental.

Desafío
Ser padrastro puede resultar satisfactorio como desafiante ya que, en ocasiones, pueden surgir situaciones difíciles.

Protección
El padrastro debe proteger, aconsejar, y procurar que los niños no estén en situación de peligro; pero si hay que disciplinar, lo mejor es que lo haga la madre.

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