2020

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Ya pronto termina un año que nunca pensamos traería tantos cambios. Los inicios fueron marcados por una economía en expansión, el turismo se recuperaba de la mala publicidad del año anterior, todos creíamos que el crecimiento sería igual o mejor al de periodos anteriores.

Veníamos marcados de dos primarias, una que concurrió en toda calma, otra que estuvo señalada por denuncias de fraude, por el manejo inadecuado por parte del rector electoral, que dejó mucho que desear.

Nadie pensaba que las elecciones fallidas de febrero serían el inicio de un periodo difícil a nivel electoral y mucho menos, que pocos días después se desataría una pandemia de esta magnitud, sólo parecida a la del mil novecientos diez y ocho, que los que la recuerdan es por las historias que escucharon a sus antepasados.
Nunca imaginamos que la economía mundial se detendría de golpe, el temor a contagiarse, los empleos perdidos, los negocios quebrados, era algo inimaginable. Nos debimos refugiar ante un extraño que invadía nuestras vidas, nos separaba de seres queridos, de amigos, algunos de los cuales no volveríamos a ver.
La mascarilla, el gel de mano y el distanciamiento se convirtieron de repente en parte de nuestro diario vivir. Desaparecieron los abrazos, los estrechones de manos, sustituidos por un lejano saludo, temeroso del contagio.

Se hizo mandatorio el quédate en casa, lujo que no todos pudieron darse.

Cambiamos nuestro estilo de vida, la casa de repente se convirtió en escuela, en trabajo, en gimnasio, peluquería, en sala de juegos. Muchas veces el encierro fue tan devastador como la misma pandemia. Muchos se deprimieron por la soledad o por la falta de contacto social.

Realizamos las elecciones municipales en medio de la pandemia, sus resultados fueron el presagio de que venía un cambio. La juventud fue más retada que el virus y se reunió en la Plaza de la Bandera pidiendo un cambio, pidiendo rendición de cuentas.
Aprendimos a reunirnos por redes y plataformas, forma que se mantendrá aún después de la pandemia, reduce costos, permite trabajar más. Las escuelas, a pesar de que nada sustituye el contacto social y con los maestros, también traerán cambios en los métodos de enseñanza a corto, mediano y largo plazo.
Nunca olvidar que, si antes teníamos claro las diferencias económicas, el quedarse en casa sólo fue posible para algunos, mientras fue muy difícil para otros.

La solidaridad demostrada no puede quedar en el olvido, tiene que servir para compartir, para hacer una sociedad más justa.
El medio ambiente fue un gran beneficiado de la pandemia, las reducciones de CO2, mares, ríos más limpios, reproducción de especies, incluyendo los seres humanos, fue una respuesta a la pérdida de miles, fruto de una enfermedad que pocos conocían cómo tratar.

El personal médico, los empleados de ayuntamientos, bomberos, policías, todos los que no pudieron dejar sus puestos de trabajo han sido los verdaderos héroes de esta tragedia.

La entrevista del presidente Luis Abinader al diario español, El país, es un bálsamo de optimismo. Cuando dice que su gobierno es una socialdemocracia moderna, donde los recursos del Estado se invertirán para remediar las necesidades de quienes menos tienen y a la vez destaca el papel del sector privado en el desarrollo, un mensaje claro de lo que ya es su política.

Reducir burocracia, mejorar competitividad, trabajar para que los estudiantes de escuelas públicas tengan facilidades de computadoras que no los excluyan del desarrollo de las tecnologías. La lucha contra el flagelo de la corrupción, la transparencia, licitaciones limpias, harán que el gobierno sea menos costoso y más eficiente.

El año próximo es uno de retos, cierto que pronto tendremos una vacuna a la mano, pero la presión de aumentos de precios de las materias primas internacionales y los aumentos desmesurados de fletes, generarán una presión enorme sobre nuestras finanzas y la estabilidad de la moneda.

El turismo se irá recuperando en la medida que los dominicanos respetemos el distanciamiento y el uso de mascarillas, habremos aprendido que no sálo se hace turismo en el exterior, que nuestro país tiene incontables maravillas que todos podemos disfrutar.
La ampliación hasta abril de las medidas de apoyo para empelados y empleadores, es un reto al presupuesto, pero un mensaje de compromiso claro del gobierno.

Como país son muchas las cosas que nos faltan, pero muchas otras que podemos exhibir con orgullo. En este resumen no puedo dejar de mencionar el excelente clima laboral, sin ese apoyo no hubiese sido posible la recuperación que hoy tenemos y que muchos otros países envidian.

La caída del PIB es grande, pero hemos logrado mantener la estabilidad del de la caída del turismo, sólo pensar que en el mes de abril hoteles, resorts, estaban cerrados con un impacto tremendo en el consumo.

De nuestro comportamiento dependerá que el gobierno se vea precisado a tomar medias más restrictivas como ha sucedido en los países europeos, recordemos que el mundo no termina en este año, pero si puede terminar para muchos si no respetamos las normas, de lo que sin duda somos dados a no hacer.

Termino copiando algunas de las ideas que nuestro buen amigo Rafael Toribio nos hizo llegar como mensaje de navidad: “en materia sanitaria no hay soberanía, un simple virus creó una crisis global, descubrimos que las armas más eficaces eran mascarilla, lavarle las manos y distanciamiento, la proximidad de la muerte nos hace valorar más la vida y más que nada nos dimos cuenta de se puede vivir solo con lo necesario”.

Feliz 2021, valoremos lo que tenemos y no lo que nos falta y respetemos la vida y que Dios bendiga nuestro pueblo.

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