A 61 años del asesinato de las hermanas Mirabal

El horrendo asesinato de Aida Patria Mercedes, María Argentina Minerva y Antonia María Teresa Mirabal Reyes, las llamadas hermanas Mirabal y Las Mariposas Heroicas, y su valiente acompañante, Rufino de la Cruz, debe ser una dolorosa marca permanente para el pueblo dominicano, para que no olvidar que en las dictaduras no existen límites y el crimen es costumbre.. La triste recordación de las heroínas de Ojo de Agua, Salcedo y el vil asesinato de estas 4 víctimas, marcaron, junto a otros errores y desaciertos, el final de la satrapía de Rafael Leonidas Trujillo Molina, sanguinario chacal que dirigió con terror durante 31 años, la nación dominicana. Desde donde naciera el plan de asesinar estas tres mujeres y a quien osara acompañarles, hirió las entrañas de la ciudadanía toda. Ante teorías de que fue un plan dentro del propio trujillato, no le quita responsabilidades a Rafael Trujillo de lo ocurrido el 25 de noviembre del 1960, en la carretera de montaña, que une a Santiago con Puerto Plata, hoy conocida como Carretera Turística. El Ministro de las FF. AA., General José René Román ordenó trasladar a Puerto Plata, los esposos de las hermanas Mirabal, presos y condenados por la “justicia” trujillista, por conspiración contra el Estado Dominican, con sospechosa intención y esto no podía realizarse sin consultar al Jefe, celoso dueño de la voluntad nacional. Traté de entrevistar, sin éxito, en su refugio del noroeste de los Estados Unidos y luego en Nueva York, a través de un querido primo que era a su vez sobrino de Cándido Torres Tejeda (Candito), Capitán de Marina de Guerra, a la sazón jefe del nefasto Servicio de Inteligencia Militar (SIM), mientras su jefe nominal, Johnny Abbes Garcia realizaba otras encomiendas del interés del dictador. En el brutal asesinato a palos, que tuvo lugar en La Cumbre, para simular golpes recibidos en el supuesto accidente de montaña del jeep Toyota, participaron: Víctor Alicinio Peña Rivera, Ciriaco de la Rosa, Ramón Emilio Rojas Lora, Alfonso Cruz Valerio, Emilio Estrada Malleta, cúñanos, Néstor Antonio Pérez Terrero, y José Andeliz. Por declaraciones de los implicados se sabe quién asesinó a quien, en cañaverales a orilla de carretera, que existían en la época. Los autores intelectuales y propiciadores de este horrendo y cobarde crimen, quedaron impunes. Aunque el juicio a este grupo ejecutor de agentes del SIM se realizó en 1962, ya ajusticiado Trujillo, contó con el manto protector de los personeros del régimen, mimetízanos en la sociedad y las Fuerzas Armadas, con el compromiso de dotar de pasaportes a los identificados y sacarlos del país. Nunca cumplieron condena. El 25 de noviembre, día del vil asesinato, fue declarado por la ONU como Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer. Es responsabilidad nacional, mantener vivo el nombre de las Hermanas Mirabal y recordar la fecha de su sacrificio, para el nunca jamás.

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