Hija de padres apasionados por la música que buscaron una vida mejor en Estados Unidos, There’s a Place for Us (2018), el disco debut de Nadine Sierra -a quien finalmente tendremos en el país el 21 de agosto en la esperada Gala de Grandes Intérpretes de la Fundación Sinfonía y Amigos del Teatro Nacional- es un disco de amor: amor a sus propias raíces y a las experiencias de compositores de todo el continente americano, todo sintetizado en un mensaje que, parafraseando a Bernstein, dice: “Hay un lugar para nosotros”.

A través de una hábil selección de canciones antiguas y modernas de América del Norte y del Sur, Nadine busca conectar a la gente más allá de sus orígenes o creencias. La sensual música del compositor brasileño Villa-Lobos comparte espacio con las canciones de Bernstein, cuyo musical West Side Story resume perfectamente el sueño de Sierra de un mundo unido, un mensaje con mucha más vigencia hoy en tiempos de divisiones.
En The Rake’s Progress de Stravinsky, se sumerge en la historia de un compositor ruso aceptado en su nueva patria americana, y Stars, escrita por Ricky Ian Gordon, es un afectuoso homenaje al cielo de Harlem.
En todo momento, la radiante voz de Sierra flota exquisitamente sobre una Royal Philharmonic Orchestra tan suntuosa como delicada. Un disco para enamorarse… y para esperarla.
