Un tributo a Murakami

Escuchar artículo
0:00
-0:00
Velocidad

Tim Allhoff ofrece un tributo apasionado al universo murakamiano. El álbum, descrito como un “afectuoso y envolvente tributo influido por el jazz” combina arreglos de solo piano de aire camerístico con melodías nocturnas y pausadas. Las piezas transmiten la soledad urbana y los mundos paralelos tan característicos de Haruki Murakami, donde el silencio y el espacio son casi un personaje más.

Allhoff, pianista que se mueve con fluidez entre música clásica y jazz, captura la atmósfera onírica del novelista japonés. Sus acordes son íntimos y contenidos, como diálogos al borde del sueño; cada frase melódica flota en amplios espacios de silencio, reflejando esa “tensión enigmática” entre lo cotidiano y lo irreal en los relatos de Murakami.

El resultado suena a club nocturno y sala de cámara a la vez: hay matices de jazz y pop (Monk, The Beatles, Radiohead) mezclados con un lirismo casi cinematográfico, en coherencia con referencias musicales reales de la obra de Murakami. El disco no adapta historias concretas, pero sintetiza temas recurrentes: el desamparo sentimental, la soledad y la fascinación por lo inexplicable.

Es también un guiño al hecho de que Murakami es un “favorito perenne” del Nobel que siempre se lo niegan. Como el propio Murakami corría maratones en Tokio, la música de Allhoff invita a una carrera interior sin meta fija: exquisita, melancólica y evocadora, donde resuena el eco de un escritor fugazmente premiado con un Oscar (por Drive My Car) pero nunca con el Nobel.

Posted in ConCierto Sentido, OpinionesEtiquetas

Más de opiniones

Más leídas de opiniones

Las Más leídas