El lunes pasado fue el 47 aniversario del devastador huracán David, (1979), cuya furia sobrecogedora fue la bienvenida al gobierno de Antonio Guzmán y del PRD, con apenas un año en el poder. Recordar a David es también recordar a San Zenón, el tres de septiembre de 1930 con Trujillo a 18 días de haber asumido y que el Trío Matamoros popularizó: “Cada vez que me acuerdo del ciclón/ se me enferma el corazón”. Dos hechos con 49 años de diferencia, inconexos pero similares por su magnitud devastadora. Dos fechas tristes que, proyectadas a la realidad dominicana actual, debemos convenir que el cambio del país en lo económico y social nunca se detuvo y ha sido inmensa su transformación, por lo que reconforta el espíritu sabernos hoy una gran nación.
