La frase “en el lugar exacto en el momento justo”, o también “el momento adecuado y en el lugar correcto”, se ajusta al juez José Manuel Arias, quien no bien recibir un aluvión de cuestionamientos al liberar por “buena conducta” a un condenado a 10 años por el atentado contra el expelotero David Ortiz, excarceló sin cumplir condena de 20 años por incesto contra su hijastra de 11 años de edad, al exembajador Donni Santana Cuevas. Al primero, tan bueno que era, lo mataron meses después en líos de drogas, y el segundo por su conducta ejemplar va a impartir docencia de Derecho. Se podría pensar cualquier cosa non sancta, pero el juez demuestra que no “se le aprieta el pecho” y mucho menos le importa el qué dirán.
