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En nombre de la Asociación Dominicana de Rehabilitación, agradezco la oportunidad de participar en esta nueva versión del Árbol de la Esperanza, que nos brinda Ágora Mall, iniciativa que ofrece a las obras de bien social para dar a conocer sus funciones y además lograr el apoyo de tantas personas de buena voluntad para sostener y ampliar sus programas.

Es un privilegio y un honor compartir con ustedes la inauguración de esta nueva versión del Árbol de la Esperanza, iniciativa de Ágora Mall, pensada con la finalidad de apoyar obras de bien social y a la vez crear conciencia sobre las diversas necesidades que aquejan a los sectores más vulnerables y desprotegidos de nuestro país.

Quiero también extender un abrazo fraterno a los representantes de la Fundación La Merced, Techo y Quiéreme Como Soy, presentes, instituciones muy meritorias y de incidencia significativa en el objetivo común de hacer nuestra sociedad más justa e inclusiva.

La flor que representa nuestra Asociación en este Árbol de la Esperanza lo es la Rosa de Bayahíbe, nuestra flor nacional y esto nos ha parecido muy acertado y significativo.

La Rosa de Bayahíbe es un tipo de cactus que además de una hermosa y llamativa flor, produce hojas, lo cual no es corriente en los cactus.

Pero lo que quiero destacar es que, al ser un cactus, es un símbolo perfecto de resiliencia: aguanta altísimas temperaturas, intensas exposiciones al sol y pueden sobrevivir a largas temporadas de sequía.

De igual manera la Asociación Dominicana ha atravesado periodos de muchos retos, muy a pesar de los cuales ha logrado crecer, echar hojas y bellas flores.

La Asociación Dominicana de Rehabilitación fue fundada en el año de 1963, con el propósito inicial de dar apoyo a la población afectada por las epidemias de polio que sufrió el país, aunque rápidamente sus servicios se extendieron a todas las personas que presentaban algún tipo de discapacidad física o intelectual, sean estas genéticas o adquiridas, como lo son hoy en día.


Actualmente ofrecemos asistencia en dos áreas:

  1. Medicina de Rehabilitación, que comprende consultas, estudios especializados, cirugías ortopédicas y reconstructivas. También proporcionamos y adaptamos aparatos y equipos de prótesis y ortesis.
  2. Educación Especial, dirigida a niños con necesidades diferentes. A los mismos se les ofrece un currículo adaptado y terapias, según sus necesidades.

    En ambos casos, el objetivo último es que nuestros pacientes puedan desenvolverse con autonomía, puedan insertarse en actividades laborales y llevar una vida productiva.

    La Asociación Dominicana de Rehabilitación cuenta hoy con 35 filiales, repartidos en 23 provincias del país y 7 escuelas especiales en funcionamiento. En 58 años de servicio ha facilitado atención a 1,286,167 personas y ha prestado cerca de 20 millones de servicios.

    Como sabemos, nuestros servicios no sólo benefician a nuestros pacientes, sino que también impactan positivamente a sus familias. Una persona rehabilitada mejora su autonomía y sus destrezas, lo cual le permite integrarse a las actividades de la vida cotidiana. Es capaz de estudiar y trabajar, lo que aumenta sus posibilidades de ser social y económicamente independiente.

    Dentro de nuestros planes de crecimiento, está la ampliación de las áreas de terapia física y ocupacional en la sede de Santo Domingo, donde ha aumentado exponencialmente el flujo de pacientes. Con este agrandamiento podremos triplicar nuestra capacidad de servicios diarios. En el área de Terapia Física podremos pasar de atender a 500 pacientes, como lo hacemos hoy, a servir a 1300 cada día. En Terapia Ocupacional atendemos 300 pacientes diarios y estaremos en capacidad de atender 600.

    El presupuesto total para construir, equipar y dotar de personal las nuevas áreas es de 12 millones de pesos. Gracias a la solidaridad y generosidad de ustedes y otras muchas personas no dudamos en que podremos alcanzar estas metas.

    Las condiciones actuales, fruto del huracán, me hacen hacer una adición a este artículo. Que ya va mucho más allá del Árbol de la Esperanza.

    En los últimos años, dos eventos nos han hecho ver más que nunca la necesidad de que se ocupen junto al gobierno y el sector empresarial trabajar en planes de largo plazo para resolver problemas de la salud, el apoyo a niños de las calles y no podía faltar una institución para apoyar las viviendas.
    Aunque Hábitat para la Humanidad no participó en esta oportunidad, lo hizo Techo para mi País, gran institución, pero dadas las circunstancias del país, fruto del huracán Fiona, aprovecho estas líneas para motivar a todos hacer de este árbol un árbol perenne, las necesidades no terminan con este árbol el día que se cierre esta bellísima iniciativa de Ágora. Este árbol le dice al país que puedes aportar todo el año y ser artífice de la solución de miles de nuestros hermanos.

    Mi trabajo desde hace años con Hábitat, su organización, su misión, la eficiencia y el impacto que tiene sobre la vivienda me hace incluirlo en el concepto de la esperanza, porque eso es lo que se hace cada vez que a una familia se provee de un hogar.

    Amar sin importar como somos, dar techo a niños de las calles, hacer ciudadanos útiles por medio de rehabilitación, actividades que tienen que perdurar al terminar este bello evento de Agora Mall.
    No sé si Agora Mall se ha dado cuenta del impacto de esta actividad, que ha sembrado más de un árbol con un mensaje a la sociedad de que todos tenemos que empoderarnos para cambiar y con el aporte de todos hacer una sociedad mejor.

    La naturaleza nos ha dado dos avisos sobre la crisis de las viviendas. En la pandemia nos decían quédate en casa y para muchos habría que preguntar ¿qué casa? Ahora viene Fiona y de nuevo nos da en la cara con la debilidad de las viviendas de más de dos millones de dominicanos. ¿Seguiremos así? Creo que llegó el tiempo de cambiar.

    Hábitat viene trabajando activamente desde el primer día de la tormenta Fiona. Ahora trabajando con la Vicepresidencia de la República y el CONEP. La experiencia y la transparencia de una institución internacional asegura la eficiencia en el manejo de los recursos, la rapidez de la construcción y poder acceder recursos de sus asociados nacionales e internacionales.

    Hábitat trabaja en un programa para sustituir 100,000 pisos de tierra por concreto, el siguiente estudio aporta cifras escalofriantes de la diferencia del desarrollo del niño en uno u otro ambiente.

    Un estudio del Banco Mundial y la Universidad de Berkely analizó datos de la mejora en la salud de la familia tras la sustitución de pisos de tierra por concreto en México, demostró en los niños una reducción del 70% de las infecciones parasitarias, 49% en diarreas y un 81% en anemias, además de favorecer el desarrollo cognitivo de un 36% a 96%.

    La cifra en el cambio del desarrollo cognitivo es para poner a pensar y en esto también, incluso, involucrar al Ministerio de Educación en un plan de pisos porque aun cuando esto es responsabilidad de otro ministerio, nuestros niños tendrían la oportunidad de ser mejores estudiantes y profesionales.

    Los invitamos a que el Árbol de la Esperanza de Ágora Mall sea la semilla para muchos más árboles. Los invitamos a unirse a este y a muchos más que desarrollen la cultura de la gratuidad, solidaridad, aprecio a la diversidad y servicio desinteresado que crea lazos de inclusión y justicia que nos acerca a la construcción de un país más fuerte, justo y próspero.

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