El mundo en caos…

Si algo caracteriza el actual panorama o coyuntura global es el caos o la re-definición de una geopolítica donde los paradigmas políticos-ideológicos prácticamente han muerto y lo que impera es una simbiosis de bloques heterogéneos alineados por la geopolítica comercial, el pragmatismo en la acción política, el predominio científico-tecnológico, los fanatismos religiosos; y China, EE.UU y Rusia -en menor medida esta última- en lucha por la impostura de un nuevo orden mundial donde Europa se ha quedado rezagada en el contexto de una Unión Europea a merced de los vientos y que acaba de claudicar ante un bloque que históricamente le has importado un bledo; y encima, una implosión étnico -racial y poblacional – Huntington-Sartori- que ya es más que latente realidad-amenaza…

Así se configura un caos global donde EE. UU. trata de dar la cara en procura de no dejarse acorralar en su hemisferio y forzar un equilibrio geopolítico-comercial ante China y Rusia y una Unión Europea que, repetimos, sea ha quedado rezagada y sin pensadores estratégicos que puedan re-ubicarla en su otrora tradición científica-filosófica y cuna del capitalismo -ni Marx se hubiese imaginado semejante extravío o bancarrota-.

Visto así, volvemos a las figuras o rostros dominantes que marcaron inicio y mitad del siglo XX (fascismo y Segunda Guerra mundial): Churchill, Roosevelt, Hitler, Stalin y Mussolini que ahora se concentran en tres:Trump, Jinping y Putin. En fin, una paradoja de compleja disrupción si sabemos que el presente ha dejado atrás paradigmas ideológicos-culturales para proyectarse como lucha de matices de un capitalismo que ha triunfado; aunque China y Rusia llevan a cuesta un cadáver-propaganda -el comunismo o socialismo- para consumo interno, que ni ellos mismos les interesa colgarle un epitafio -quizás, porque nadie quiere cargar con derrotas, purgas, muertos y fracasos-.

Entonces, ya sabemos lo que EE.UU. trata de imponer, porque no puede pedir: equilibrio geopolítico-comercial y cultura democrática. Lo de China y Rusia es geopolítica y comercio porque lo cultural-democrático no tiene sustentación histórica ni legitimidad electoral en esas sociedades, pues ¿quién puede adversar a Putin -sin riesgos de destierro, muerte o cárcel-; o al partido único “comunista chino” y su liturgia “democrática”? En fin, no vemos como dos potencias autocráticas-autoritarias podrán hegemonizar, más allá de sus avances científico-tecnológicos y avasallamiento político interno (ni en China ni en Rusia hay libertades públicas ni elecciones libérrimas o participativas-ciudadanas sino dictaduras). Pero, a pesar de ese déficit político-cultural, si hay capitalismo, y ya no tanto de Estado, sino salvaje como en Occidente cuando aún su tradición filosófica-cultural era una fortaleza suprema y faro de luz.

Queda pues, observar y participar de esta gran batalla que ya no solo se librará en términos bélicos sino, también, en el terreno geopolítico-comercial, científico-tecnológico (incluida IA) y cultural -que es el gran déficit-. ¡A Dios que reparta suerte!

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