Para los dominicanos la vía de estado imposible que transita Haití, con la pérdida casi absoluta del control del espacio físico, la inseguridad y la ausencia casi absoluta de servicios mínimos, significa un vecino íntimo que atenta contra la seguridad criolla. No existen interlocutores válidos al otro lado de la frontera que nos separa, lo que dificulta las relaciones. Un país compuesto de territorios manejados por bandas muy bien armadas, resulta lo más parecido a los territorios ancestrales del África subsahariana, con sus características tribus de donde proceden sus ancestros, esclavos forzados, con cuyo sudor, sangre y sufrimientos construyó Francia su más “próspera” colonia de América. La NATURALEZA, (con mayúsculas) anda revolteada a sus extremos: según Naciones Unidas en el 2024 hubo más de 150 desastres naturales que desplazaron a más de 800,000 personas con cuantiosas pérdidas, resultando el año más caliente registrado, disparando eventos extremos, con daños superiores a los 350 mil millones de dólares. Se registra un notable aumento, frecuencia y severidad de inundaciones, sequías y tormentas. El 1 de enero de ese 2024, terremoto en Japón de 7.6° y 462 fallecidos y daños de unos 17 mil millones de US$; el 3 de abril, temblor de 7.8° en Taiwán con 18 fallecidos, 1,100 heridos y US$28,000 millones en pérdidas; deslave de tierra en Nueva Guinea en mayo, con 670 muertos y una comunidad sepultada. Incendios forestales en Valparaíso, Chile, 137 muertos, decenas de heridos y miles de casas destruidas; inundaciones en Brasil en abril y mayo, con más de 700,000 desplazados y lluvias récord; inundaciones en Valencia, España en octubre con 224 muertos con las lluvias más fuertes en Europa desde el 1967; tifón Yagi en septiembre, que afectó varios países: Vietnam, Myanmar, Laos, Tailandia, China y Filipinas con unos 750 muertos; Huracán Helene que afectó Estados Unidos, causando 225 muertos y destrozos entre 60 y 120 mil millones de dólares: inundaciones y desplazamientos en Nepal y Etiopía con cerca de 250 muertos; ola de calor en México en mayo, con temperaturas superiores a 48° C causando 27 muertos; inundaciones extremas en Brasil, Europa Central con la Tormenta Boris, inundaciones graves en China. En 2025: inundaciones monzónicas en sudeste y sur de Asia con unas 87 fatalidades; inundaciones récord en New South Wales, en Australia, catalogado como el peor evento de la región con 5 muertos y daños descomunales; Flash floods por Barry, en Texas Estados Unidos, con pérdidas astronómicas, con más de 120 muertes entre ellos niñas de un campamento cristiano. Con una advertida temporada ciclónica súper activa y una isla en la ruta de los ciclones (además de la trayectoria del sol), seguiremos contando daños por fuerza de la naturaleza herida. El calentamiento global es una verdadera tragedia, aunque algunos intenten tapar el sol con un dedo, negándolo. El mundo se encuentra “patas arriba” por los grandes conflictos armados, por las razones que fueran y por los terribles daños al medio ambiente, que tienden a desbalancearlo, produciendo desastres más violentos.
