Enfermedades criollas (1)

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Con mi decidido propósito de colocar al lector, por un momento, marginalmente a la situación de pandemia, comparto otros artículos ya publicados en mi columna, alejados del Covid19, el encierro, distanciamiento personal, mascarillas, guantes y el lavarse las manos hasta “desollarse” y la explosión de cambios de comportamiento, como secuela social del “vainavirus”. Muchas acepciones populares puntualizan la medicina vernácula con términos intrínsecamente criollos. Estos definen condiciones, estados y síntomas que los dominicanos comprendemos plenamente. Componen nuestra cultura médica. La gente antes se moría de un “de repente” y ahora los fallecimientos ocurren por un “cardiáco”. También es común oír que alguien se muera de “un dolol”. Estar “deguañangao”, “deguavinao”, o “decricajao” es que la persona está mal, muy mal. En el caso de un decaimiento profundo se dice que está “detelengao” Los “anali” o “anale” se refieren a los estudios de laboratorio usualmente de sangre, orina y materia “ficale”. Si hay herida el facultativo recomienda una “tetánica”. El enfermo puede sufrir una “parali” hasta quedar “tullío”. Un mal difundido con características imprecisas y poco definidas es el “padrejón” y se refiere a dolor en el vientre en hombres. La mujer padece “lo mimo”, pero en “la madre”, específicamente la matriz. La “perpejía” precisa malestar estomacal, usualmente por exceso en el comer o indigestión. En el sistema digestivo existen otros males que nuestro rico folklore nombra como: “Jervores”, a la acidez estomacal o ardor en cualquier tracto del sistema. El “embuchao” es condición estomacal y se parece al “empache”. El pecho “apretao”, para decir asmático, se cura con “planta de la tierra”, botellas, ensalmos y orinando sobre un ladrillo caliente. El “malograo” es el que sufre de tuberculosis. “Cañera” es un dolor en la “batata” o debilidad en los miembros inferiores. “Indispuesta” es sinónimo de estado menstrual. En el caso de los niños, “anortarse” se refiere a una evacuación verdosa. La “precundía” por hipocondría no es más que sentir los síntomas de todas las enfermedades de las que oye hablar. Ser un “flaquindé” expresa una condición de flaqueza extrema. Estar “jalao” es flaco y con claros síntomas de debilidad. “La gota” se refiere a convulsiones de epilepsia. La “raquiña” es el salpullido de pobres que puede degenerar en “ñáñaras” o “saranana”. El “pasmo” puede ser tétano, pero también una condición de parálisis facial por cambio brusco de temperatura de caliente a frío. También se refiere a un retraso en el crecimiento. El ‘ojo’e pecao” es un condiloma de la piel muy conocido entre nuestra gente. Cuando se dice “gambao” se figura al patizambo “Ta partío” es por lo general el término para describir al que presenta herida por golpe contuso y “Ta cortao”, contagiado de enfermedad venérea. “Entumió” es entumecido y “eteriquitos” significan escalofríos.

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