En estos días una joven a mi espalda hablaba mal de todo el mundo. Las mesas del restaurante estaban muy juntas y ella tenía una voz de esas que no se pueden ocultar.
No prestaba atención, pero cuando cambiaba de hablar una de sus amigas a ella, no había forma de no enterarme de lo que estaba vociferando.
Ya fuera el mesero, una persona que se encontró en el tránsito, su jefa o alguna amiga que no fue a ese almuerzo, todos se llevaron su parte en sus arremetidas.
Sus compañeras de mesa trataban de apaciguar sus ataques, justificaban al mesero, decían algo bueno de la jefa y hasta el acto de chofer se trató de razonar. Cada vez que intentaron calmarla o llevarle la contraria, ella sacó la espada en contra y cortó cabezas.
Pensé preguntarle si estaba casada o si ya se había divorciado.
Puede una persona ser el ser más inteligente del mundo, pero su actitud a la vida le hace lo que es, y la hace vivir lo que no quiere.
¿Se acercaría una persona emocionalmente atraída a ella? Ya sé, cuando ese pretendiente esté cerca, ella cambiará su actitud. Tengo que decir que a mediano plazo eso no funciona.
Me paré al baño y cuando regresaba a mi mesa la observé con precaución. Su cara y sus gestos complementaban sus palabras. Claro, dirán que como soy especialista en lenguaje no verbal lo vi. Pues le digo que eso lo ve todo el mundo, porque todos leemos esa lengua muerta. Aunque sea de manera inconsciente.
Sus dos compañeras se veían muy tiernas, no le seguían su tono de conversación, ni se involucraban en sus cuestionamientos. Me parecería extraño que fueran un grupo frecuente, me atrevo a decir que son amigas de hace mucho tiempo y se reúnen de vez en cuando, o simplemente era un almuerzo de compañeras de trabajo.
¿Puedes notar qué dicen personas a tu alrededor? Así sabrás cómo son. Aunque siempre recomiendo primero mirar la viga en nuestro ojo
