No es pecado elegir el mal menor

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Líderes cristianos piden casi la guillotina para quien esté de acuerdo con el aborto limitado, pero no absolutamente prohibido. Exigen una ley para obligarnos a todos a asumir sus creencias sobre el aborto; cuando ni en las iglesias existe unanimidad sobre este tema. Soy católico. Por razones de espacio cito sólo tres de los muchos teólogos católicos que disienten de las ideas oficiales, y esta información la conocí de un connotado teólogo jesuita.
VARGA, A.C., Bioética, Paulinas, Bogotá 1988. “La vida de la madre: En algunos casos, la vida de la madre puede entrar en peligro si continúa el embarazo. Un caso, por ejemplo, es el del feto ectópico. (...) En el estado actual de la medicina, sólo la intervención quirúrgica para remover el feto, puede poner a salvo la vida de la madre. Aquí tenemos el caso de una vida humana enfrentada a otra vida humana. Sólo puede salvarse la vida de la madre. Sería irracional no remover el embrión y dejar que perezcan las dos vidas. La ley moral es racional y nunca nos obliga a obrar contra nuestra sana razón”. (p. 74).

BENASSAR, B., Moral para una sociedad en crisis, Sígueme, Salamanca 1986. “4º Pueden darse situaciones extremas o ‘límites’ no deseadas, conflictos de deberes y colisiones de valores (vida de la madre-vida del hijo; embarazo deseado-libertad contra violación; etc...), en los cuales la conciencia personal o de la pareja -ojalá que ayudada por un equipo competente!-, valoradas debidamente las circunstancias, se puede inclinar lícitamente hacia la interrupción del embarazo; opción que puede ser considerada como un mal menor, o un bien tal vez, en comparación con otras posibilidades peores.

El ideal es el respeto de toda vida humana (dimensión ética). Pero el ideal no es siempre realizable (dimensión real). El mismo respeto a la vida puede imponer o aconsejar una actuación deficiente o recortada (dimensión moral). No se puede culpar a nadie por esta actuación (dimensión legal). Se puede y se debe acompañar -es la mejor pedagogía- a estas personas que han decidido u optado obrar de esta manera (dimensión pastoral).”...” (pp. 128-129).

HORTELANO, A., Problemas actuales de Moral, II, La violencia, el amor y la sexualidad, Sígueme, Salamanca 1980. “(…) Es evidente, por ejemplo, que ante la posibilidad de que muera la madre y el hijo, si no se aborta, permitir la muerte de los dos constituye un doble homicidio sin sentido moral alguno. Mejor es que muera uno y no dos. (…)

Por eso pensamos que, de cara al futuro, no podremos analizar estas cosas a nivel superficial, pues nos meternos en un callejón sin salida, sino a nivel profundo, allí donde se decide lo que de verdad queremos. Y en esta zona habrá que moverse con un infinito respeto para juzgar a las personas que deben protagonizar dramáticos conflictos de deberes” (B. Häring, Moral y medicina, 106-109). (pp. 127-130)

Es oportuno recordar a muchos que: “En la tradición cristiana y católica, en donde el mal moral se denomina “pecado”…. se llega a la conclusión de que quien honestamente elige la acción donde según su conciencia considera que hay menor mal, no incurre en ningún pecado, aunque la acción elegida sea un mal. Porque si se trata de escoger entre dos males el menor, es evidente que también eligiendo el mal mayor, la acción elegida es un mal. Lo correcto moralmente reside en que se elige el menor sin que pueda haber imputabilidad de dicho mal”.

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