Perturbaciones sobre el cielo haitiano

A medida que la rueda del tiempo se mueve, donde debiera aparecer la claridad de los hechos en el espacio de los vecinos haitianos, la especulación, la suposición y la confusión dominan un ambiente de por sí enrarecido. Jóvenel Moise, acorralado presidente de la nación de oeste, fue brutalmente masacrado con armas de fuego de grueso calibre, al inicio del 7 de julio pasado, en sus propias habitaciones. Sin que se defina un plan político para sustituirle y con un país convulso en extremo como esencia cotidiana, se desenvuelve con una pasmosa calma natural, mientras se definen en su interior fuerzas y poderes ocultos. Los Estados Unidos fueron, aparentemente sorprendidos, por un magnicidio que agrava la precaria existencia de un país con crisis institucional endémica. Tras una “milagrosa” recuperación clínica, la esposa del Pdte. Moise, Martínez Moise, regresa enérgica para asistir a los funerales del gobernante asesinado. El grupo colombiano, sindicado como “mercenarios” y a quienes se acusa de ser actores materiales de la muerte de Moise, se encuentra detenido en Puerto Príncipe. Los dos ex miembros del ejército de Colombia, que se dieron a la tarea de reclutar el grupo y quienes parecían tener contacto directo con quienes planearon, financiaron y dieron las órdenes de ejecución, fueron “convenientemente moridos”. La Maffia Siciliana tiene un método típico de desaparición, al que conduzca a quienes ordenaron la eliminación de tal o cual personaje, y parece repetirse aunque esta vez en creole. Mientras, se han filtrado infinidad de “desinformaciones”, convenientes para enredar la madeja, que no apuntan hacia ningún sitio (aparentemente) pero introducen elementos que arrojan sombras. Al mismo tiempo una masa infinita de desposeídos, siente agravar sus precarias vías de subsistencia, articulando un estallido social sin precedentes, una hambruna sin paralelo, en un país con sus sistemas productivos desarticulados, con un vacío de poder y autoridad, mientras bandas de forajidos siembran el terror dentro de la población, con las sombras de una pandemia sin control. El panorama no puede ser más sombrío para los haitianos, ni más pesaroso sobre la nación dominicana. Los países ricos, envueltos en sus propias realidades, no muestran preocupación por lo que pueda suceder y las Naciones Unidas, como si Haití no fuera un país miembro, con dificultades olímpicas. ¿Adónde está Francia, responsable histórico de ese desacierto? ¿Adónde Canadá, con sus planes ocultos de unificación? ¿Adónde Estados Unidos, interesados en su minería y dueños de la geopolítica caribeña? Esa es una hojaldra, que nuestra escasa saliva no permite tragar. El punto más vulnerable de nuestro territorio, es la frontera única que a su vez, es la vía de acceso para las mercancías necesarias para la subsistencia de los haitianos y sostén económico de una estructura productiva, articulada para ese mercado en particular.

Mantente informado!

Recibe en tu correo actualizaciones diarias
de las noticias más importantes de la actualidad.