¡Por Dios!

Cualquiera se pensaba, a propósito de la excelente administración del COVID-19 en aplicada en nuestro país, habíamos agotado todas las discusiones, o que al oportunismo político no le quedaban municiones pues las habían disparado todas a garzas flacas.
Pero no. El afán protagónico de muchas de nuestras figuras políticas es inagotable. Vuelven a la carga con motivo de las alarmas que enciende este último giro de la pandemia, cuando según voces y entidades reputadas, en su versión ómicron tiende a mutar de pandemia a endemia y la inmunidad de rebaño gana terreno.

Mientras sube el pico de los contagios, las autoridades de salud de gran parte del mundo, y las de aquí, reportan escasas o ninguna muertes, y citan que la letalidad es la más baja desde que inició la pandemia en el país, equivalente a 0.98.

Veo a dirigentes políticos que no se ganan esa categoría de Estado que es ser oposición en un país democrático, tratando de desacreditar la labor que han realizado las autoridades gubernamentales, y que hoy por hoy es admirada en buena parte del mundo, especialmente en nuestro Continente.

Particularmente ha sido elogiada la determinación del presidente Abinader para proveer de vacunas a su país, liderar la lucha día a día y plaza por plaza para que los dominicanos nos vacunáramos, y trabajar sin descanso para reactivar la economía y los empleos, golpeados por el virus.

Tyra Grove Krause, quien dirige el prestigioso departamento de epidemiología de Dinamarca, país que se tiene de modelo para avizorar el futuro del COVID-19, anunció el lunes por la noche el fin de la pandemia en dos meses.

La experta, de alto prestigio internacional, ha dicho que la variante Ómicron está provocando el final de la pandemia, declarando que “recuperaremos nuestra vida normal en dos meses”, declaró la especialista citada por el The Washington Post.

“El coronavirus no va a desaparecer; pasará a ser endémico y será como una gripe”. Palabras más, palabras menos, es lo que explican los especialistas desde el comienzo de la pandemia cada vez que alguien les consulta sobre el futuro del virus que detuvo al mundo.

Por endemicidad los expertos explican que significa que el virus seguirá circulando en partes de la población mundial durante años, pero su prevalencia e impacto se reducirán a niveles relativamente manejables, por lo que terminará más como una gripe que como una enfermedad que detiene el mundo.

Quizás nuestros políticos no disponen de informaciones directas de lo que está ocurriendo en el mundo con el virus pero, ¡Por Dios!, que lean al menos los boletines epidemiológicos de Salud Pública.

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