Rector, lo quiere ver el burgués

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“Un señor solicita verlo, Señor Rector, y se identifica, cuando le pregunté su nombre, diciéndome dígale que es el burgués”. Así dijo su gracia, con sentido de buen humor, don Alejandro Grullón al visitarme al Despacho cuando me iniciaba en esas funciones en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, a los primeros días de marzo de 1987.

Al recibirlo de inmediato saluda con un abrazo y su sonrisa afable, apacible y cordial, expresando: “el burgués viene a ponerse a la disposición del Rector de la universidad del pueblo, la Primada de América, para saber en qué puede ayudar”.

Conocedor de la institución sabía de sus necesidades y mucho más del significado de aquella visita. La UASD requería la atención de amplios sectores para retomar la categoría de la Universidad Primada de América ante el Estado y los poderes fácticos.

¿Cómo sugirió ayudar don Alejandro? Con algo tangible, para que sirva de utilidad. Después de un breve diálogo, le hago saber que la institución poseía equipos nuevos para un cine universitario sin instalar y que era una necesidad instalarlos y adecuar el salón y acondicionarlo; ese era un buen regalo de un burgués, le dije, porque la UASD tenía un presupuesto deficitario.

Sin reparos verbales se ofreció a cubrir esa necesidad. Don Alejandro era conocedor de su papel social y político. Lo demostraba en encuentros privados entre él y el profesor Bosch, a quien acompañé en varias ocasiones. Bosch le daba un especial seguimiento, porque decía que se trataba de uno de los muy contados burgueses con conciencia de su rol en la sociedad.

Con frecuencia el profesor Bosch se refería a don Alejandro con mucha valoración, como uno de los pocos burgueses que tenía conciencia de la importancia del desarrollo económico sostenido del país. Bosch siendo Presidente de la República lo estimuló y apoyó para iniciar la tarea de fundar el Banco “que se concretó el 23 de agosto del 1963, abriendo sus puertas el 2 de enero de 1964”.

Quien no entendió aquella relación entre el profesor Bosch y don Alejandro, tampoco entendió la razón histórica de ser del PLD. Este partido fue la estructura organizativa creada para lograr aunar fuerzas políticas y poderes fácticos con el propósito de propiciar la consolidación del Estado Dominicano y el crecimiento de la base económica y social en democracia.

El PLD fue asaltado y sus estructuras políticas utilizadas por su cúpula para propósitos personales. Ese partido no puede hacer suyo el pensamiento boschista, por eso no le aplican expresiones como esta: “Los dominicanos saben muy bien que si tomamos el poder no habrá un peledeísta que se haga rico con los fondos públicos; no habrá un peledeísta que abuse de su autoridad en perjuicio de un dominicano; no habrá un peledeísta que le oculte al país un hecho incorrecto o sucio o inmoral” (Bosch 1982).

En cambio, los que profesamos el pensamiento boschista, enriqueciéndolo en el proceso, capitaneados por el dr. Leonel Fernández, su más destacado discípulo, estamos construyendo una nueva estructura partidaria, que lo es la Fuerza del Pueblo, para servir de relevo en el proceso histórico.

Don Alejandro Grullón falleció el pasado 15 de diciembre, dejando en desarrollo pleno su legado construido con notable diferenciación de otros capitales voraces.

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