Las tinieblas no son el final de un episodio, son el contexto que Dios usa para hacerte ver a ti y a todos como su poder se perfecciona en tu debilidad. La luz de Dios siempre brilla de manera especial en el corazón del alma quebrantada. Una vez alguien dijo: “Hice callar el dolor de mi herida cuando vi que la luz comenzó a entrar por ella”… Porque el alma quebrantada es más propicia a entender, el corazón bajo prueba está dispuesto a creer. Te conviertes en un testimonio para muchos cuando sin necesitar fingir fortaleza, confías en el carácter de Dios y sus promesas fieles. Él dijo: “Cuando pases por las aguas yo estaré contigo”, entonces no temes a las tinieblas, tampoco a las tormentas, llegarás a puerto seguro, Jesús es el faro de tu vida.
