Desde la matanza de 1937 hasta la actual crisis migratoria, el país padece de una alarmante falta de precisión estadística. Se habla de 36,000 haitianos fallecidos en la era de Trujillo sin evidencia forense que lo sustente, y hoy se oscila entre uno y cuatro millones de inmigrantes ilegales sin un censo riguroso. Esta distorsión de la realidad impide formular políticas públicas responsables. Es imperativo crear comisiones de la verdad que depuren estos datos, alejándose del sensacionalismo. Las cifras infladas sólo sirven para confundir a la opinión pública, la verdad no necesita de la exageración para ser contundente ni para exigir justicia.
