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(i)
La Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) atraviesa problemas que afectan su capital moral y su normal desenvolvimiento académico-administrativo. Situación que arrastra desde hace mucho tiempo y contiene múltiples factores, tanto internos como externos a la Academia. Para poder corregir y avanzar se necesita el concurso de todos, una especie de “dirección colegiada”, pero encabezada por las autoridades de la Alma Máter. Que deben tener poder de convocatoria combinado con desprendimiento político para fortalecer una institución que es del pueblo dominicano.

La UASD, por ejemplo, necesita sanear su nómina. Detener el gigantismo administrativo sobre el cual algunos quieren crear o promover aspiraciones externas. La nómina es motivo fundamental para que lo asignado pueda cubrir las necesidades de inversión en laboratorios e investigación y para tener fortaleza moral para exigir una mayor asignación presupuestaria. Y en lo académico, por solo poner otro ejemplo, se debe motivar a la investigación y al debate de ideas, para fortalecer la Institución como centro del pensamiento. Por igual, y no menos importante, es la renovación de su dirigencia. Vemos en la Academia las mismas caras, con las mismas propuestas, desde hace cerca de 20 años. Obviamente, los puestos deben ganarse con una mezcla eficaz de trabajo político-académico. Debido a que la edad no es, necesariamente, cónsona con el atraso y los espacios deben ganarse en una lucha académica transparente y propositiva.

(ii)
Es una quimera pretender sacar la política de la Universidad. Esta es parte integral de la Alta Casa de Estudios. El asunto es ver el tipo de política que debe realizarse. Fortalecer la formación académica y el compromiso de los integrantes de la Institución con mejorar el país, desde la educación, es un tema político.
Muchos no entienden o no comparten esto, piensan la política como medio de ascenso económico y social, no de servicio a sus conciudadanos.

Negativa es la política académica sin propuestas realizables, sin objetivos alcanzables y sin sustento real, que subyace en gran parte de la comunidad académica y desdice los fines inmateriales de la UASD, con una marcada inclinación clientelar y de beneficios personales, ese tipo de actividad política sí debe ser sacada del Campus.

(iii)
La UASD tiene un enorme capital material que debe mantenerse, para beneficio de la presente y de las futuras generaciones. Ahora bien, su fortaleza inmaterial quizás no tenga pares en el país.
Ambos, los bienes y el prestigio de la academia están siendo atacados por ratoncitos de orilla y por grandes depredadores nacionales, cada uno con sus intereses presentes o futuros. Y ambos deben ser combatidos. La Universidad debe continuar siendo el lugar en donde empezar a concretar los sueños de los desposeídos nacionales. Incluso, debe seguir siendo un muro de contención popular. ¿Sin la UASD, la mayoría de los más de 100 mil estudiantes qué harían? ¿No sirve la academia para formarlos y enviarlos a la sociedad como personas de bien, cargados de esperanzas?

En PINCELADAS seguiremos de cerca el proceso universitario.

Posted in Opiniones
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