Ya no es sólo crisis de liderazgos en los dos viejos partidos estadounidenses que por siglos o décadas han gobernado al país o potencia más influyente y hegemónica desde el siglo XIX hasta la llegada del lider Deng Xiaoping -1978- y gran viraje al capitalismo de Estado que Xi Jinping ha acelerado, sino, y sin soslayar el gran salto chino, que en el seno del partido Demócrata se está librando una campaña política-ideológica-cultural campal, pues un ala que se hace llamar “Socialistas Democráticos de América” -por sus siglas en inglés DSA- está por desplazar al tradicional liderazgo liberal-demócrata vía una agenda que, de imponerse en la contienda de este próximo 3 de noviembre, dejará los principios fundacionales liberales (1776) como escaparate de vitrina o de museo ya que lo que Cortez, Sander y Mandani, entre otros, quieren configurar es una ruptura sistemática con toda la estructura constitucional e institucional que Alexis de Tocqueville plasmó en su obra monumental La Democracia en América -1935-1940-.
Y ese desmonte político-ideológico-Constitucional tiene como base o plataforma varios ejes centrales o propuestas de reformas nadales, tales como: 1) abolición del Senado y del Colegio electoral bajo el argumento de que esas instituciones no son verdaderamente democráticas; 2) modificar la estructura de la Suprema Corte de Justicia, 3) reforma o redacción de una nueva Constitución Socialista.
Por supuesto, estas tres iniciativas vendrían hacer las más radicales; aunque hay otras que, vistas en un contexto de justicia social y equilibrio entre la brecha ricos-pobres, no serían tan radicales y podrían gozar de ciertas consideración o pertinencia: sistema de salud público gratuito y universal, educación universitaria gratuita y condonar las deudas estudiantiles, y oposición al gasto militar, entre otras.
Sin embargo, lo que no se enuncia, pero que es una verdad de perogrullo, por parte de los demócratas (socialistas o no) es un juicio o proceso político (impeachment) al presidente Donald Trump una vez logren el control de ambas cámaras.
Visto desde cualquier ángulo lo que se proponen los “Demócratas socialistas de América” es imponer una agenda que, de concretarse, cambiaría totalmente los cimientos políticos-ideológicos del partido Demócrata. En fin, un acta de defunción al partido más viejo del mundo (1828). ¿Lo lograrán? Lo vemos improbable política y técnicamente, pues tendrán que derivar todo un entramado de poderes públicos y una cultura democrática y de libertades públicas históricamente arraigadas en la sociedad estadounidense. En conclusión, tal vez logren pasar un juicio político al presidente Donald Trump (si logran mayoría en ambas cámaras). No más de ahí. Y aún así, la historia, en nuestra opinion, lo registrará como una retaliación política a un presidente, luces y sombras, que ha hecho ingentes esfuerzos por no dejar a los Estados Unidos rezagado de cara a los grandes cambios geopolítico-comerciales que sus adversarios -China-Rusia, entre otros- pretenden encabezar.
