Un código único del paciente: la base de una reforma necesaria

José Fernández
Abogado académico, experto en seguridad social y transparencia gubernamental

La modernización del sistema de salud dominicano pasa, necesariamente, por resolver una de sus debilidades más persistentes: la fragmentación de la información clínica de los afiliados al Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDSS). En la práctica, cada hospital, clínica, laboratorio o centro diagnóstico maneja datos de manera aislada, lo que afecta la continuidad de la atención, incrementa los costos y expone a los pacientes a riesgos evitables.

Ante esta realidad, resulta impostergable avanzar hacia la implementación de un Código Único del Paciente o Afiliado, concebido como un identificador permanente que permita integrar el historial de salud de cada persona, con criterios de confidencialidad, seguridad y acceso diferenciado. Este código permitiría que la información clínica relevante esté disponible cuando realmente se necesita, especialmente en emergencias o tratamientos de alta complejidad.

La fragmentación actual provoca duplicación de estudios, diagnósticos incompletos y una atención muchas veces desarticulada. Un paciente puede someterse varias veces a los mismos exámenes porque su historial no está disponible para el nuevo médico o centro de salud. Esto no solo encarece el sistema, sino que afecta directamente la calidad de vida del ciudadano.

Un Código Único del Paciente permitiría que médicos, laboratorios y centros diagnósticos autorizados accedan, mediante claves exclusivas, a la información necesaria según su rol. No se trata de acceso indiscriminado, sino de un modelo regulado bajo el principio de mínimo privilegio: cada actor ve únicamente lo que necesita para cumplir su función.

La experiencia internacional demuestra que este modelo es viable. España cuenta con una historia clínica digital interoperable en su sistema nacional de salud; Estonia ha desarrollado uno de los sistemas de salud electrónica más avanzados de Europa, basado en una identidad única para cada ciudadano; y en América Latina, Colombia y Uruguay avanzan en esquemas de historia clínica electrónica nacional. Estos países han logrado integrar información sin sacrificar la protección de los datos personales.

Para la República Dominicana, esta propuesta no representa un salto al vacío, sino un paso lógico dentro del proceso de transformación digital del Estado. Integrar la información clínica permitiría mejorar la calidad de la atención, optimizar el gasto sanitario y fortalecer la planificación de políticas públicas basadas en datos reales.

Más allá de la tecnología, el Código Único del Paciente es una reforma con profundo impacto social. Significa poner al ciudadano en el centro del sistema, proteger su información y garantizar una atención de salud más segura, continua y eficiente. Esa es la base de una reforma necesaria y posible.

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