¡Un pedacito de lo que dijo Biden!

El presidente estadounidense, Joe Biden, habló al Congreso a los 100 días de empezar a gobernar. Selecciono un pedacito de lo que dijo: “Las grandes universidades de este país han realizado estudios durante los últimos 10 años. Muestra que agregar dos años de preescolar universal y de alta calidad por cada niño de 3 a 4 años, sin importar su origen los coloca en la posición de poder competir hasta 12 años y aumenta exponencialmente sus perspectivas de graduarse y seguir más allá de la graduación”.

Agregó: “Las investigaciones muestran que cuando un niño pequeño va a la escuela, no a la guardería, es mucho más probable que se gradúe de la escuela secundaria y vaya a la universidad (…)”.

Desde enero a marzo del año pasado publique en El Caribe una serie semanal sobre Neuroeducación y Neuropedagogía. Uno titulado “¿Qué plantea Harvard sobre Neuroeducación? ”(20/01/2020), decía: La “Universidad de Harvard tiene un ‘Centro de Desarrollo para la Niñez’, el cual realiza investigaciones destacadas sobre el tema. Tengo a mano ‘En Breve: La Eficacia de los Programas Para la Infancia Temprana’. Es un estudio basado en la ciencia y en la experiencia derivada de varios programas en diversos países, entre otros, el nuestro. Sus hallazgos:
“Con la creación e implementación de programas y políticas efectivas para la infancia temprana, la sociedad puede asegurarles a los niños cimientos sólidos para un futuro productivo. Cuatro décadas de investigación en evaluaciones han identificado programas innovadores que pueden mejorar una amplia gama de resultados con impactos que se prolongan hasta la edad adulta. Las intervenciones efectivas se fundamentan en la neurociencia y en la investigación sobre el desarrollo infantil y se guían por la evidencia sobre qué funciona y para qué propósito. Si se presta especial atención a su calidad y mejoramiento continuo, estos programas pueden ser costo-efectivos y producir resultados positivos para los niños”.

Los investigadores de Harvard consideran que: “Para desarrollar una arquitectura cerebral sólida, los bebés y los niños pequeños requieren de una interacción confiable con adultos afectuosos y de entornos seguros que puedan explorar. El estrés tóxico puede dañar esa arquitectura”. Obviamente, el Presidente Biden se refiere a esas investigaciones, sobre Neuropedagogía y Neuroeducación.

Las investigaciones demuestran que el cerebro es formado por 100 mil millones de neuronas, células nerviosas y conforman la unidad anatómica y funcional del sistema nervioso central y originan la neurogénesis, probablemente con 50 mil a 100 mil nuevas neuronas que se generan cada segundo desde las 15 a 20 semanas antes de nacer. Se comprueba que “... en los primeros años de vida el proceso de conexión sináptica (neuronas con neuronas) y la plasticidad cerebral son exuberantes pues, a diferencia del cuerpo, el cerebro no añade tantas células después del nacimiento, pero sí hace crecer las prolongaciones de las mismas provocando un sistema de comunicación fenomenal. La explosión de sinapsis para la estructuración significativa de esta compleja red neuronal va permitiendo el despertar paralelo de muchas habilidades sensoriales, motoras, cognitivas, sociales y emocionales que permitirán al niño integrarse al mundo que lo rodea, crecer y desarrollarse”. (OEA/SEDI/DDHEC/OEC).
Si los EE-UU hacen ese pedacito dicho por su Presidente, cambiara la base educativa ¿Por qué no empezar nosotros con las estancias infantiles?

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