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No es conveniente escribir molesto o indignado y siento ambas cosas al iniciar este artículo. Los emotivos nos afectamos ante las injusticias, los atropellos y los actos de traición, que ponen los sentimientos a flor de piel. El gobierno actual de los Estados Unidos se suma a la campaña internacional contra nuestro país, por ejercer el derecho a defender su integridad con la aplicación de su política migratoria. El gobierno pasado resistió y fue valiente, ante la presión y el empuje, al tiempo que lo hacían los propios americanos, de rechazar la intención de la ONU de forzarnos a suscribir un acuerdo universal, llamado Pacto Mundial para la Migración, con 23 objetivos e igual cantidad de “compromisos” con el cuento de una migración “segura, ordenada y regular” para considerar a los migrantes como refugiados. Esa sutileza implica que nos obligaríamos a costearlos con cargo al Estado Dominicano, asumiendo su sostenimiento, asistencia médica, servicios básicos y muchísimo más, y crear superprivilegios a esos, una protección a la que los criollos no tenemos derecho. USA ataca con injerencismo a su principal socio en el Caribe y Centroamérica, porque rechaza el establecimiento de campamentos de refugiados haitianos en nuestro territorio. Su injusta y falaz campaña obedece a que necesitan un tercer país que “ataje” a los haitianos que procuran ir al territorio de USA. Mientras, son los “campeones” en repatriarlos, en el hemisferio, con su política de dos caras. Los argumentos utilizados para golpear al Central Romana son una verdadera estupidez, que no encaja en esa empresa del 2023. Me luce un trasfondo de mezquindad política, porque la familia dueña de esa empresa azucarera, es quizás el mayor aportante en Florida, del que pudiera ser el contendor de Joe Biden, por el Partido Republicano, en un intento reeleccionario. Mientras, se presiona al país para que varíe su política migratoria con una perversa campaña con ribetes de conspiración internacional. ¿Quién confunde un gringo, por prieto que sea, con un haitiano indocumentado? ¿Cuántos casos registrados hay de esas supuestas “equivocaciones”? ¿Dónde están las pruebas que exige un propio senador americano, que llevaron sin advertencias, a la acción contra la empresa dominicana? Los empresarios criollos, a pesar del temor a “perder la visa” le hicieron “el fo” a Robert Thomas, agregado comercial de la embajada de USA, en el Almuerzo de la Amchamdr, donde este señor irrespetó a uno de los principales directivos de la asociación que le sirvió de anfitrión. La desacertada medida ha logrado unificar al gran sector empresarial y gran parte de la sociedad dominicana y probablemente ocasione una drástica reducción de personal que afectará más que a nadie a los haitianos que dice proteger. Se “obraron fuera del cajón”. Este gobierno gringo, ha “machacado” a su aliado, sin razón, de manera abusiva, con métodos pasados, “del tiburón y las sardinas”. Nos han hecho daño sin motivo ni razón, más que sus intereses de alejar de su territorio a los haitianos que “defienden”. Esa es la doble moral “made in USA”

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