Las personas con lupus tienen hasta diez veces más riesgo de infarto que la población general, especialmente mujeres jóvenes.
El lupus eritematoso sistémico es una enfermedad compleja del sistema inmune, en la cual las defensas, en lugar de protegernos, atacan por error los propios órganos y tejidos sanos. Así lo explica la médica reumatóloga e internista Pamela Rosario.

“Dentro de sus múltiples manifestaciones, el corazón ocupa un lugar especial: no suele ser el primer órgano en afectarse, pero cuando lo hace, puede cambiar de manera significativa la evolución de quien vive con esta condición”, asegura Rosario, quien tiene su consulta en Servicios O. Frankemberg y en Fisiosalud. De acuerdo con su experiencia, ha podido observar cómo el corazón se convierte en un blanco silencioso de la inflamación.
El lupus afecta mayormente a mujeres en edad fértil, lo que explica que ellas sean quienes presentan con más frecuencia complicaciones cardíacas. “Sin embargo, resulta llamativo que, cuando la enfermedad se manifiesta en hombres, las complicaciones cardiovasculares tienden a ser más graves. Esto obliga a que su seguimiento sea todavía más cuidadoso y cercano”, exhorta Pamela Rosario.
El corazón puede inflamarse en diferentes estructuras. La manifestación más común es la pericarditis, que se acompaña de dolor torácico y líquido alrededor del corazón. También puede aparecer miocarditis, una inflamación que afecta directamente al músculo cardíaco y que, en casos graves, provoca insuficiencia cardíaca. Otra manifestación, menos frecuente pero muy característica, es la endocarditis de Libman-Sacks, que compromete las válvulas y puede confundirse con infecciones cardiacas. A todo esto, se suma un riesgo aumentado de ateroesclerosis precoz, en la población con lupus, lo que predispone a infartos a edades mucho más jóvenes que en la población general. Aunque con menor frecuencia, también pueden observarse arritmias e hipertensión pulmonar, lo cual demuestra que el abanico de complicaciones es amplio y amerita atención especializada.
“Aunque el corazón no suele ser el primer órgano en verse comprometido (pues el lupus habitualmente empieza con síntomas articulares, cutáneos o hematológicos), la afectación cardíaca puede estar presente desde fases tempranas y, en ocasiones, puede pasar inadvertida. Esto hace que, desde el diagnóstico, sea recomendable incluir una evaluación dentro del seguimiento rutinario del paciente”, dijo Rosario.
Para reducir los riesgos y mejorar la calidad de vida
Existen medidas como control estricto y chequeos. “Mantener hábitos de vida saludables, como cuidar el peso, evitar el tabaco, controlar la presión arterial, el colesterol y la glucosa, resultan clave para proteger el corazón. Incluso, medicamentos como la hidroxicloroquina, parte del tratamiento estándar del lupus, han demostrado tener un efecto protector adicional sobre la salud cardiovascular”, concluye Rosario.
