Ana Mercedes García
Especial para elCaribe
Juana de Ibarbourou, también conocida como Juana de América, fue una poetisa uruguaya. Es considerada una de las voces más personales de la lírica hispanoamericana de principios del siglo XX, cuyos poemas tienden a la exaltación sentimental de la entrega amorosa y de la maternidad. Es una poeta posmodernista que se caracterizó principalmente por apoyarse en experiencias sencillas y cotidianas y llevarlas a la literatura.
Por ejemplo, en el poema Bajo la lluvia nos encontramos con el término de la lluvia como un elemento de liberación. La autora lo representa en sutiles versos, con la libertad artística para expresar sus ideas como lo desea. En este caso realiza la fusión entre elementos naturales que causan revuelo, pues para nadie es un secreto que la lluvia sobre la piel y nuestro rostro es como la libertad, y es la misma que emerge de dichos versos. Tambien, al ser tanta la emoción desencadenada esta da paso a pequeñas imágenes eróticas.
¡Cómo resbala el agua por mi espalda!
¡Cómo moja mi falda,
y pone en mis mejillas su frescura de nieve!
La autora cita la lluvia como aquello que le aligera el alma, y la hace no pensar.
“Llueve, llueve, llueve,
y voy, senda adelante,
con el alma ligera y la cara radiante,
sin sentir, sin soñar,
llena de la voluptuosidad
de no pensar”.
Sus líneas conforme avanzan arrastran la libertad que es evidente en cada verso. En este fragmento, cita la imagen de un pájaro y que mayor referencia que está para situarnos en la voluntad de la autora.
“Un pájaro se baña
en una charca turbia. Mi presencia le extraña,
se detiene… me mira… nos sentimos amigos”…
La lluvia al caer la despoja del olor de los arbustos o árboles plantados y que resurgen en el mes de octubre. “y la lluvia me cubre de todas las fragancias de octubre”.
En el último fragmento de este poema, conocido como uno de los poemas más famosos de la autora, encontramos todos las imágenes en pequeñas líneas. La lluvia, el placer, el alma, los sentimientos, la liberación. Se componen y se incrustan en las emociones que cada verso representa. A su vez, cita el placer eterno que se siente al olvidarse por un minuto de todo, como algo dulce y desconocido. Y finalmente, como es evidente que nuestra mente al estar en calma, más la lluvia que cae, generen en nuestra alma y carne un frescor infinito de nieve. ¡Qué mejores versos que estos para ejemplificar lo que la lluvia causa en nuestro cuerpo, mente y alma!
“Y siento, en la vacuidad
del cerebro sin sueño, la voluptuosidad
del placer infinito, dulce y desconocido,
de un minuto de olvido.
Llueve, llueve, llueve,
y tengo en alma y carne, como un frescor de nieve”.
Otro poema que cautivó mi atención es Como la primavera este trata sobre dos jóvenes enamorados, el chico tiene un gran interés en el olor del cabello de la chica, incluso lo demuestra preguntando “¿Duermes sobre piedras cubiertas de musgos? ¿Con ramas de sauces te atas las trenzas? ¿Tu almohada es de trébol?” Sin esperar respuesta de ella él mismo contestó. “Hueles a arroyuelos, a tierra y a selvas”. Pero ella sonriendo, al ver la inocencia e interés apasionado por el joven le contestó; ¡Ninguno, ninguno! Te amo y soy joven, huelo a primavera.
El poema representa el amor y más en la juventud, ese amor apasionado y con fulgor que desencadena un sin número de emociones tan solo con el olor de la persona que amas, se generan sensaciones más allá de lo íntimo o pasional, es una clase de consuelo.
Este olor que sientes es de carne firme,
de mejillas claras y de sangre nueva.
¡Te quiero y soy joven, por eso es que tengo
las mismas fragancias de la primavera!
Como el título lo indica el poema trata del Despecho, pero la autora no lo describe como tal sino que se ayuda de la ironía y el sarcasmo para simular su dolor y despecho, algo muy típico del ser humano, no reconocer cuando está en medio de una tormenta de sufrimiento. Tal como indiqué, al principio del poema sus líneas indican que la persona está cansada de reir tanto, y que por tal motivo en sus ojos hay llanto. Sin embargo, conforme avanza todo, en el último fragmento nos encontramos con las palabras que definen todo lo que verdaderamente siente y exclama que es ¡Mentira!
“No tengo ni dudas, ni celos, ni inquietud, ni angustias, ni penas, ni anhelos. Si brilla en mis ojos la humedad del llanto, es por el esfuerzo de reírme tanto”…
Rechaza una vez más en los versos finales que su llanto es por reírse tanto, y no por el despecho que simbólicamente siente.
Fusión, este poema es sencillamente hermoso, una prosa que cautiva al lector por sus hermosos y dominantes versos. Indica cómo el alma de una pareja se ha convertido en un nudo, entrelazado e inacabable, que ni la muerte romperá. A su vez, una de las personas le advierte a la otra que si de alguna manera u otra intenta desatar dicho nudo, ambos sufrirán. Y que solo sus manos curará la llaga que dejará la herida y más apretado será el nudo. Hoy en día estos versos resultan un tanto exagerados y posesivos. Sin embargo, estos versos son arte en todo el sentido de la palabra.
“Mi raíz se ha trenzado a tus raíces
y cuando quieras desatar el nudo,
sentirás que te duele en carne viva
y que en mi herida brota sangre tuya.!
Y con tus manos curarás la llaga
¡y ceñirás más apretado el nudo!”
Para finalizar con este análisis seleccioné el poema Hora morada, este poema ejemplifica una unión entre el color azul y rosa que lleva la hora morada. La hora de la hiel, y a lo que mi entender se refiere es la hora en que las cosas se tornan amargas o la muerte se asoma. La autora cita que dicha hora le causa miedo, porque significa que la tierra del descanso se acerca. Y en forma de lamento, exclama que amó a hombres y bestias, pero solo la lealtad de su perro fue la que se mantuvo a su lado, vigilando sus insomnios.
“Amé, ay Dios, amé a hombres y bestias
y sólo tengo la lealtad del perro
que aún vigila a mi lado mis insomnios
con sus ojos tan dulces y tan buenos”.
Esta página es una colaboración especial para este suplemento.
