Valentín Amaro
Especial para elCaribe
Nuestra invitada en «Espejo de tinta» es la escritora y educadora Helen Agramonte, graduada de la Licenciatura en Lengua y Literatura orientada a la Educación Secundaria por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM). Se ha destacado por una activa producción intelectual, divulgado su trabajo a través de ensayos y artículos educativos y literarios en medios de gran alcance como los periódicos Listín Diario y Acento, el portal Educando, el Plan LEA, así como en las revistas Micros y Letras Salvajes. Su labor periodística y ensayística refleja un constante interés por tender puentes entre la creación estética y la reflexión socioeducativa.
Actualmente, ejerce como docente de Lengua y Literatura en el nivel secundario, firmemente comprometida con el desarrollo de la competencia lectora y la promoción del pensamiento crítico en sus estudiantes. Su labor en el aula no solo busca transmitir conocimientos gramaticales, sino también despertar en los jóvenes la sensibilidad y la pasión por la palabra escrita. Asimismo, es integrante activa del Taller Literario PUCMM.
La muestra literaria de Helen Agramonte revela una voz en plena formación que apuesta por la exploración emocional y la construcción de imágenes de marcada intensidad sensorial. En sus textos confluyen la reflexión íntima, la evocación de la memoria, la afirmación de la identidad y las variadas facetas del amor, el desamor y la soledad, valiéndose de una escritura que persigue transformar el palpitar cotidiano en pura materia poética. Como miembro del Taller Literario PUCMM, ha demostrado una constante voluntad para experimentar con diversos registros expresivos, alternando con destreza entre el poema lírico y la prosa poética. Nos encontramos ante una autora sincera y rigurosa que, sin duda, continuará ensanchando los límites de su propio universo literario. Su obra promete seguir madurando y enriqueciendo el panorama de nuestras letras.
MI HOMBRE
Mi hombre con ojos de primavera
Con piel espesa como el cielo
Con caminar del sol a una velocidad impaciente.
Mi hombre con boca de gato
Con dientes de arena y labios de agua
Con voz rugosa como el viento
Que pasa lento por mi rostro.
Mi hombre con mirada de tsunami y huracán
Que pasa suavemente por mi vida
Que deja huellas en mi casa
Como lo hace un árbol.
Mi hombre esbelto como la gárgola
Con pies de ciguapa que está sentado
Hermosamente cálido como el calor de la estufa.
Mi hombre vuela en el agua
Nada en los cielos
Canta en mi corazón
Y endulza mi alma.
ME SENTÉ Y MIRÉ
La luna reflejando su tristeza
El cielo acariciando su dolor
La brisa fría llevándose sus lágrimas
Llevándose lo que alguna vez
Se llamó luz en su mirada.
Un ambiente desolado
Una atmósfera totalmente vacía
Que en medio de la nada
Una compañía estaba esperando.
Pero nunca llegó
Solo se escuchaba a la soledad
Murmurando cosas a la distancia
Pero no entendía su lenguaje
Eran tan difícil de comprender
Que se rindió ante aquel idioma.
Siguió buscando esa presencia
Una presencia que se sintiera ahí,
Presente, nunca ausente
Cómo la compañía que nunca llegó.
Y miró hacia su horizonte
Dónde ya no había luna
Dónde el cielo se ocultó
Y lo único que estaba ahí presente
Era la soledad.
Aquella soledad
Que estaba presente cuando veía la luna
Que estaba presente cuando había dolor
Que estaba presente cuando brotaban sus lágrimas.
Aquella soledad
Siempre estuvo ahí
Cuando esperaba otra compañía
Cuando se apagó su luz ante las estrellas
Cuando seguía esperando otra presencia
Que estaba ocupada por la soledad.
La soledad siempre estuvo ahí
Pero nunca se detuvo a verla.
PLATO DE SEGUNDA MESA
Aquel era un buen día
Para quedarse en la cama
Arropados hasta el cuello
Escondidos entre las sábanas
Suspirando lentamente
Mientras recorremos despacio
Una aventura exquisita
Que tiene por destino
El lóbulo de su oreja.
Aquel era un buen día
Para transmitirnos más que amor
Pero la alarma sonó con fuerza
Y recordamos de a poquito
Que además de ser pobres
No nos pertenecíamos.
JURONA
Soy jurona
Pétalo cerrado en primavera
Tierra que se esconde debajo de la tierra
Grito ahogado en labios abiertos
Lluvia que cae en un día soleado.
Soy jurona
Verdad escondida en sociedad corrupta
Empatía atrapada en la intolerancia
Sensibilidad asfixiada por el orgullo
Cara sin filtro
Caminando por un mundo repleto de máscaras.
Soy jurona
Y no pretende ser otra cosa
Nací del amor, pero me crié en la confusión
Camino por los aires
Escuchando como todos intentan definirme
Vuelo por el agua y miro
Miro cómo mis raíces se están hundiendo
A medida que pasa el tiempo.
Soy jurona
Se lo que soy
No intento cambiar y tampoco adaptarme a nada.
Simplemente soy jurona
Y no pretendo ser otra cosa.
¿QUÉ ES LA POESÍA?
La poesía ha sido…
Ha sido refugio de aquellas personas que divagan en pensamientos vacíos.
Ha sido destino de aquellos que deambulan sin norte por las calles.
Ha sido grito de auxilio de personas que hablan en silencio.
Ha sido fuerza de oposición y resistencia a las injusticias.
Ha sido la cámara que colecciona momentos amargos.
Ha sido el recuerdo de momentos emocionantes.
Ha sido testigo de decepciones y traiciones.
Ha sido el domo que retiene la ira.
Ha sido oxígeno en medio de la asfixia.
Ha sido luz en densas tinieblas.
Ha sido brisa cálida en días fríos.
Ha sido pañuelo que seca las lágrimas.
Ha sido suspiro de muchos enamorados.
Ha sido éxtasis cuando las luces se apagan.
Ha sido cómplice de ciertos delitos.
Ha sido el secreto de corazones que callan.
Si aún te queda duda, de lo que ella ha sido,
Te invito ahora a conocerla.
INSTRUCCIONES PARA HACER MASITAS AGRIDULCES
Saco del freezer la funda de masitas y siento el frío de inmediato. Al instante recuerdo esa partecita de ti, helada como siempre. Procedo a sacarlas de la funda para lavarlas, pero luego recuerdo que no son pollo y que si las lavo se quedan sin gusto. Así como hiciste tú conmigo, que intentaste cambiarme y me dejaste sin esencia. Tomo el cuchillo y comienzo a quitar toda la grasa que tienen, abuela decía que esta partecita de ellas es mala para la salud. Pero tú, ilusa, ya me habías enfermado con tu toxicidad. Comienzo a tirar todo exceso de grasa y ahí mismo tiro todas las esperanzas y recuerdos bonitos que pintaste para mí. No eran más que desechos disfrazados de algo bueno. Tomo el ají y la cebolla. comienzo a cortar y cortar, y sin darme cuenta un torrente de lágrimas corre por mi rostro, similar al día en que destrozaste mi alma. Tomo la sartén para hacer el sofrito y lo pongo encima de la estufa. Enciendo la hornilla y lo siento, siento ese ardor dentro de mí, ese que sentíamos tú y yo en medio de la oscuridad, pero que era alumbrada por nuestra llama. Vierto el aceite y espero a que se caliente. Procedo a hacer el sofrito añadiendo el ají y la cebolla y ahí mismo vierto las masitas. Pienso en cómo los ingredientes se completan, ja, así de ingenuo fui, yo pensando que tú eras mi media naranja. Esparzo un poquito de azúcar, para darle el toque dulce, sí, como tu voz, esa que me envolvió tanto que me dejó en un abismo. Luego agrego el vinagre, que pondrá la carne agria, así, como tus palabras, aquellas que me dijiste aquel día en el parque, sin tacto y totalmente crudas. Paso el tiempo pensando, tanto que no me doy cuenta de que las masitas se queman y en ese momento recuerdo lo que dijo la abuela, van a terminar haciéndose cenizas por no saber cocinar el amor.
