Esta cultura debe asumirse como una estrategia transversal que permea liderazgo y comportamiento organizacional
¿Has pensado cómo se gestiona, con intención y estrategia, esa parte de la comunicación que moviliza, inspira y construye reputación desde dentro hacia afuera?
Para comprender mejor este ámbito, contacté a Joseline Feliz Javier, socia fundadora de la Asociación Dominicana de Comunicación Interna (Adoci), quien introduce el mundo de la Comunicación Interna (CI) con una definición clara y práctica: “Para mí, es el puente que conecta el propósito organizacional con las personas que hacen posible que este propósito se cumpla. Es decir, la CI sirve de puente para conectar y movilizar”.
Esta área es estratégica “porque las organizaciones ya no compiten únicamente por mercado; compiten por talento, cultura y reputación. En ese contexto, la comunicación interna cumple un rol transversal clave: traduce la estrategia en mensajes claros, genera alineación, fortalece la cultura y moviliza a las personas hacia objetivos comunes”.
¿Qué cambia en una empresa cuando la comunicación interna se gestiona estratégicamente y no solo de manera operativa? La especialista en comunicación organizacional explica que, cuando se gestiona de forma operativa, su función se limita principalmente a transmitir información: comunica qué ocurre, pero no necesariamente influye en cómo las personas comprenden o actúan frente a ello.“En cambio, cuando se gestiona estratégicamente, deja de ser solo un canal y se convierte en un habilitador organizacional.
Moviliza comportamientos, contribuye a consolidar la cultura deseada y traduce la estrategia en mensajes claros, comprensibles y accionables para todos. Esto genera alineación, coherencia en la toma de decisiones y un mayor compromiso con los objetivos corporativos”.
Acerca del papel de los líderes en la construcción de una comunicación interna efectiva, Joseline señala que ellos no son voceros ocasionales; son comunicadores permanentes y constituyen una de las herramientas más influyentes dentro de la organización. “Sin liderazgo comunicador no puede existir una comunicación interna verdaderamente efectiva”.
Manifestó que la cultura no se construye solo a través de campañas o mensajes institucionales; se consolida cuando el líder conversa, escucha y modela comportamientos.
“Es fundamental que abran espacios de diálogo, practiquen la escucha activa y encarnen los valores corporativos en su gestión diaria. En comunicación interna, predicar con el ejemplo no es opcional, es determinante”, expresó.
Respecto a la influencia en la cultura organizacional y en la confianza dentro de las instituciones, este tipo de comunicación no solo impulsa la cultura; la moldea, la sostiene y la acompaña en el tiempo.
“La manera en que se transmiten decisiones difíciles, cómo se asumen los errores, cómo se reconocen los logros e incluso cómo se gestionan los silencios, impacta directamente en la percepción de coherencia y, por tanto, en la confianza”, aseguró Feliz.
Por eso, la comunicación interna no puede reducirse a un canal informativo; debe asumirse como una estrategia transversal que permea liderazgo, gestión y comportamiento organizacional.
Uno de los errores más frecuentes que ocurren es no contar con una estructura o un área formal, y dejar esta función a la improvisación. “En República Dominicana ya vemos empresas que han asumido la comunicación interna con bastante éxito; sin embargo, todavía existen organizaciones con plantillas importantes de colaboradores que no cuentan con un enfoque estructurado en esta materia”, argumentó.
Muchas organizaciones tampoco conocen suficientemente a su audiencia interna. Es imprescindible entender la diversidad generacional, los distintos estilos de comunicación y las realidades operativas para adaptar los mensajes, las herramientas y proyectos de manera efectiva. Un error clave es no vincular la comunicación interna con la gestión del cambio, la cultura organizacional y la marca empleadora. Cuando se desconecta de estos ejes, pierde su capacidad transformadora.
“Para construir organizaciones más humanas y efectivas, la comunicación interna no es un ‘extra’; es una inversión en confianza y en sostenibilidad organizacional. Es, en muchos sentidos, el corazón de la empresa”, dijo Joseline.
Fortalecerla implica transformar su rol hacia uno verdaderamente estratégico, con un enfoque claro tanto en las personas como en los objetivos del negocio. No se trata solo de informar, sino de generar comprensión, participación y sentido.
Finalizamos esta entrevista con una novedad y es que ADOCI anunció que el país será sede del XI Congreso Iberoamericano de Comunicación Interna (CONCIN), que se celebrará en septiembre de 2026.
