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Los Vivitos y Rututeando se reúnen cada mes para conocer el país e interrelacionarse sanamente

Un sueño convertido en realidad mediante la unión de los corazones de personas mayores de 50 años es el proyecto Vivitos y Rututeando, surgido de la idea de tres amigas, Josefina Adames, Raisa Gil y Ana Valdés, quienes han abierto una oportunidad a la comunidad adulta para que compartan afinidades y momentos lúdicos mientras conocen lugares de interés en el país.

El origen de estos encuentros viajeros se remonta a Baní, en el año 2019, una etapa marcada por dos situaciones: el deseo de darle calor al plan y el inicio de la enfermedad por covid-19.

Fue esa primera cita, en la que participaron 53 personas, lo que definió sus siguientes pasos en el que eran pocas las opciones, porque no podían viajar, pero la virtualidad mantuvo viva la llama y no se apagó el propósito.

Lugares donde fueron las turistas


Con el paso del tiempo y a medida que todo se fue reactivando, las turistas retomaron sus actividades visitando destinos como Cotuí, Ocoa, Jarabacoa, Bahía de las Águilas, San José de las Matas (Sajoma), Moca, el Sendero del Cacao.

Bahía de las Águilas, hermosos lugar para viajar


A la fecha, son ya 800 personas que han participado de Vivitos y Rututeando, en su mayoría mujeres, aunque no hay restricción para los hombres, de las cuales destacan las hermanas De la Rosa: Carmen Alicia, Elisa y Betty; quienes son fijas en este espacio y han asistido a casi todos los encuentros.

Carmen Alicia describe que la experiencia le ha permitido hacer realidad sus deseos de viajar, hacer nuevas amistades, disfrutar y compartir las bendiciones que Dios le regala cada día.

“He aprendido mucho, ya que son viajes culturales donde hemos conocido sobre la producción del cacao, el café, la piña, las flores, etc. Es un proyecto dirigido a nuestro segmento de la población que nos ha permitido salir de la rutina y el sedentarismo”, expresó.

Por su parte, Elisa dice que ha “disfrutado mucho los viajes bailando, cantando karaoke” y Betty la complementa diciendo “que en estos viajes educativos y muy bien organizados he aprendido mucho; he conocido diferentes zonas y he podido hacer nuevas amistades”.

Medidas a tomar para viajar con persanas mayores


A la hora de hacer viajes con personas mayores, las organizadoras procuran que los lugares a visitar cuenten con espacios sin riesgos para sus contemporáneas; que las vacacionistas aprendan algo nuevo en cada paseo, y les motivan a que realicen un aporte a la comunidad que visitan.

De igual manera, se tiene en cuenta viajar con seguro médico, el tipo de comida que van a ingerir. El staff tiene conocimiento de las restricciones que una persona pueda tener dependiendo de sus hábitos o si tienen alguna enfermedad, pero lo que más buscan es sentirse en áreas seguras y no percibir ruidos incómodos.

Ana Valdés explica que actualmente están coordinando un paseo cada mes, al que acuden en promedio entre 60 a 80 personas, cuya dinámica consiste en salir a primera hora de la mañana con la finalidad de que los “vivitos y rututeando” puedan conocer cinco lugares de interés de la ciudad que visitan, entrar en contacto con la comunidad a través de lo que ellos ofrecen como sus dulces o artesanías, pero, sobre todo, apoyar los proyectos de emprendimiento de esas zonas.

“Con cada grupo que viaja hemos aprendido que siempre habrá la oportunidad de ampliar la red de amigos, conocer nuevos lugares y volver a hacer actividades que estaban en el olvido”, indicó Valdés.

Josefina Adames, Ana Valdés y Raisa Gil., van a viajar
Josefina Adames, Ana Valdés y Raisa Gil.

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