Tres malas noticias sobre Haití, que es como decir que también son malas para los dominicanos. La primera es que desde ayer más de 350,000 haitianos en Estados Unidos perdieron su protección (TPS) y quedan sujetos a deportación. La segunda que fueron pospuestas para diciembre sus elecciones, inicialmente previstas para febrero y luego agosto. La tercera es que se vence el plazo de un año de la resolución de la ONU de las fuerzas antipandillas, que tuvo poco impacto y que, aunque sea ratificada, será como un “cumplido” para muchos países justificarse. Haití es un problema para todos, principalmente para los dominicanos, pero a nadie se le ocurre plantearles que es a ellos mismos que corresponde primero ponerse de acuerdo para cualquier tipo de salida a sus tantas crisis.
