El Foro Público trujillista era una fuente de insidias que condenaba desde el anonimato y el rumor público. Una industria del descrédito que en su tiempo tuvo como complemento a Radio Bemba, más diversa en sus ataques desde las ondas hertzianas y que ofendía al degradar la verdad hasta con chismes de alcobas. Radio Bemba hoy que es el día de la radiodifusión, merece mención porque aunque con características diferentes y sin ceñirse solo al rumor, tiene vigencia en la divulgación de contenidos que riñen con elementales principios de decencia, mientras abunda el que daña honras y reputaciones sin ton ni son. Y quien no desea prestar oídos a cherchas y lenguaje soez, tropieza con la desgracia de que machacan como aparatos viejos, que no se sabe cómo se apagan.
