Para los que llevamos años observando elecciones en nuestro país y propugnamos por la transparencia, el fortalecimiento institucional, el respeto a la ley, e impulsamos las mejores prácticas en materia electoral, las actuales circunstancias del mundo causan no solo inquietud, sino el temor de que otrora referentes y gendarmes de los procesos, se conviertan en malos modelos a copiar.
Muchos crecimos bajo las eternas denuncias de fraudes electorales en nuestro país, que convirtieron cada proceso en un trauma de días sin resultados, y en una batalla que solo terminaba en un armisticio con la intervención de figuras emblemáticas de la Iglesia católica, siempre teniendo en voz baja alguna colaboración de embajadores de países amigos o con intereses en el país, sobre todo cuyo nombre no era preciso mencionar, y solo bastaba mencionar la Embajada. Pero a pesar de ciertos fracasos recientes como la suspensión de las elecciones municipales de 2020 por el fallo del sistema utilizado para el voto automatizado, debemos valorar que algunas cosas mejoraron luego de años de diálogos, comisiones de seguimiento a las labores de la Junta Central Electoral (JCE), y aportes de actores de la sociedad civil, de organizaciones empresariales y sociales, y de los propios partidos que aprendiendo de sus errores o intentan resolver tensiones internas, finalmente aprobaron la Ley 33-18 de Partidos Políticos y la Ley Orgánica de Régimen Electoral, primero 15-19, actualmente 20-23, las cuales si bien se quedan cortas en muchos aspectos y son muy laxas en otros, fortalecieron el marco legal.
Luego de que en EE.UU. sucediera algo impensable el 6 de enero de 2021, por la irrupción violenta en el Capitolio de simpatizantes del entonces presidente Trump, y perdedor de las elecciones de noviembre de 2020 que denunció como fraudulentas para impedir que los legisladores certificaran la victoria de Joe Biden, y que un año después en Brasil Jair Bolsonaro intentara no reconocer los resultados del balotaje de octubre de 2022 en el que su opositor Lula ganó con un 51%, y que según decidieron los jueces del Tribunal Supremo que lo condenaron, planeara un golpe de Estado que no pudo hacer por falta de apoyo militar, el cual no consiguió aunque sus simpatizantes invadieron las sedes de los tres poderes del Estado el 8 de enero de 2023; el panorama electoral en la región ha hecho perder la capacidad de espanto.
En medio del actual proceso electoral de medio término en EE.UU. en el que se medirá el liderazgo del actual presidente Trump y si mantiene o pierde el control del Congreso, nuevamente se denuncia posibilidad de fraude, y se cuestiona cualquier resultado que no sea favorable, habiendo el Gobierno solicitado anticipadamente a los tribunales que suspendan la certificación de los resultados en Alaska y abran una investigación, si Sullivan el actual senador y candidato republicano pierde, el cual según las encuestas está en desventaja frente a su contendora demócrata. En Ohio, para muchos, inclusive republicanos, constituye una bajeza y un escándalo mayor el spot publicitario que el candidato republicano a gobernador de Ohio Ramaswamy admitiera grabó contra su rival demócrata, Amy Acton, quien lidera las encuestas, utilizando declaraciones de su madre biológica, a quien le retiraron su custodia cuando ella tenía 12 años por abuso y abandono, pidiendo que no elijan a su hija quien, a pesar de esto y de los abusos sexuales de su padrastro, logró convertirse en una reputada doctora. Sin embargo, el presidente Trump ha defendido y apoyado su uso.
En el 2016 Hillary Clinton había denunciado la interferencia rusa en el resultado de las elecciones que perdió ante Trump, habiendo concluido el Comité de Inteligencia del Senado que investigó el hecho, de mayoría republicana, que ciertamente la campaña cibernética rusa la perjudicó e impulsó a Trump; y actualmente se denuncia el uso de herramientas de inteligencia artificial por rusos y otros, mientras se recela del acuerdo con Putin anunciado por Trump hace unos días que hará que Rusia libere miles de barriles de petróleo debiéndose levantar sanciones estadounidenses contra Moscú, para contribuir a bajar sus precios en los mercados mundiales que subieron estrepitosamente luego del ataque de Israel y EE.UU. a Irán en febrero pasado, lo cual tiene un peso en las elecciones.
En esta época en que se han entronizado el narcisismo, los insultos, el desapego con la ley, y la justificación de que todo se vale con tal de quedarse o conquistar el poder, debemos hacer un gran esfuerzo por preservar la estabilidad de nuestro sistema electoral, porque hay un tiempo para todo en la vida, y en este cada uno tendrá que rascarse con sus propias uñas.
