Atención a la siguiente comparación que retrata de cuerpo entero la catadura de “líderes” mundiales que se gasta la humanidad: El domingo Rusia probó exitosamente su misil Burevestnik, de propulsión y capacidad nucleares. “… un producto único que nadie tiene en el mundo”, dijo Putin, y pocas horas después respondió Trump: Estados Unidos no necesita un misil que deba recorrer 8,000 millas, porque tiene submarinos nucleares cerca de Rusia.
Es el lenguaje desenfadado de gobernantes de países con armas nucleares, cuya irresponsabilidad es tal que aparentan ignorar datos como el que se expone en la revista Nature, que proyecta una cifra de 5,000 millones de muertes en los primeros días de una confrontación.
Otro dato: En 1964 se reveló un informe ordenado por Kennedy, posiblemente debido a la crisis de los misiles con Cuba, que consigna que 134 millones de estadounidenses y 140 millones de soviéticos habrían muerto en un hipotético intercambio nuclear entre esas superpotencias.
La administración de Jimmy Carter fue más realista y estratégica al ordenar un estudio sobre una eventual guerra nuclear en los 80, cuya conclusión fue: jamás podría tener un vencedor, tal como lo advirtiera Putin: “No puede haber ganadores en una guerra nuclear”.
Son “líderes” que se manejan tan deportivamente, que a uno polaco se le ocurrió amenazar que si Putin sobrevolaba su territorio para la fallida reunión con Trump en Budapest, derribarían su avión, y la respuesta de Moscú fue terminante: Polonia (y sus 38 millones de habitantes) desaparecerían del mapa.
Discursos de esa naturaleza pudieran interpretarse erróneamente hasta precipitar que uno ataque primero, algo de lo que no se debiera dudar porque, como ha dicho de manera lapidaria para este contexto António Guterres: “La humanidad está a un error de cálculo de la aniquilación nuclear”.
¡Que el Señor nos encuentre “confesaos”! con tantos “líderes” locos que actualizan una frase atribuida a Einstein sobre el espantoso futuro cada vez más cercano de la humanidad: “No sé con qué armas se peleará en la tercera guerra mundial, pero sé con qué lo harán en la cuarta: con palos y piedras”.
