Predominio de las armas

León XIV
León XIV

El papa León XIV ha mantenido desde su asunción del trono de San Pedro un discurso sin fisuras en contra de la guerra y ha exigido que se depongan las armas en todos los frentes.

En declaraciones recientes su santidad hizo claros señalamientos en contra de la vocación bélica que agita a las grandes potencias y condenó el armamentismo.

“Con frecuencia, con el tráfico de armas, las personas se convierten en meros instrumentos sin valor. Debemos insistir en esto una y otra vez: en la dignidad de todo ser humano, cristiano, musulmán, de cualquier religión”, señaló el pontífice, y enfatizó: “Todos somos hijos de Dios, creados a imagen de Dios. Por eso continuaremos este esfuerzo”, finalizó.

No es un secreto que la industria armamentística continúa produciendo a toda máquina, de hecho, según cálculos del Instituto Internacional de Estocolmo para la Paz, alcanzó a fines de 2024 una suma de 2 billones, 718 mil millones (2,718,000,000,000), con un aumento de 9.4 % respecto a 2023, lo que da una idea de que las ambiciones de estas empresas y de los gobiernos de los países donde están asentadas, no tienen límites.

El mundo ha vivido en guerra desde hace siglos y, al parecer, ningún gobierno está dispuesto a renunciar a las armas, consideradas como una garantía de paz y seguridad para su territorio, sin embargo, con tantos conflictos abiertos en diferentes lugares del mundo es como si estuviéramos viviendo en una conflagración internacional desparramada en diferentes puntos del planeta, y en cada uno de ellos la venta de armas es el gran negocio.

Mientras Oriente Medio amenaza con arder y Ucrania se desangra lentamente, en la Franja de Gaza se desarrolla un genocidio que el mundo mira con indiferencia, porque el hambre, usada como arma, acaba con las vidas de miles de niños y adultos, y las bombas caen indiscriminadamente sobre hospitales, iglesias y escuelas.

Hoy, con más fuerza ante el recrudecimiento de los conflictos bélicos y de las escaramuzas armamentísticas alrededor del mundo, acompañamos al pontífice y a toda persona amante de la paz para animar a todos, como bien señala el santo padre, “a deponer las armas y también a abandonar todo el tráfico que se esconde tras cada guerra”.

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