El cónsul en Nueva York y abuso de poder

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Inhumano y demagogo. Son calificativos que le caben -como anillo al dedo- al señor Eligio Jáquez, cónsul dominicano en Nueva York.

Quienes saben leer -y creo que los lectores de elCaribe son lectores cultos- conocen muy bien, respecto a la normativa semántica, qué quiero decir cuando cito esos adjetivos.

¿Por qué se pone en ejecución el poder político para afectar a un profesional del periodismo? …me refiero, en específico, al poder del cónsul de República Dominicana en Nueva York.

Jáquez, dirigente del oficialista Partido Revolucionario Moderno (PRM), fue nombrado en el importante cargo por el presidente Luis Abinader, quien lo designó tras tomar posesión en la Asamblea Nacional del Congreso para agotar su período de jefe de Estado por cuatro años (2020-2024).

En las primeras tres semanas de comenzar su gestión, Jáquez -según reportes- tuvo una actitud decente, democrática y humanista (¿?) con los empleados, especialmente con quienes conforman la Dirección de Prensa.

Esa actitud era parte de su demagogia y, al mismo tiempo, de un cinismo propio de los dirigentes políticos farsantes... ¡que los tenemos por montones en nuestro país!

Poco a poco Jáquez, quien se observa poderoso, iba preparando “el terreno” para organizar la cancelación del veterano periodista Adalberto Domínguez, un experimentado profesional que reside en Estados Unidos desde hace más de 35 años.

Domínguez, durante varios años, se desempeñó como director de prensa del consulado dominicano en NY. Su labor fue correcta, pulcra y acorde con la eficiencia periodística. Yo, que viajo con frecuencia a Nueva York, comprobé el eficiente trabajo (profesional, con principios y ética) que realizaba Domínguez, quien tiene una larga historia como periodista en EE.UU. Durante más de 15 años fue corresponsal de los periódicos El Nacional y Hoy.

Su injusta cancelación no se produjo antes porque Jáquez se vio afectado por el coronavirus y tuvo que viajar a Santo Domingo, donde permaneció unos diez días para cumplir con una cuarentena.

A la semana de su regreso a Nueva York, canceló (sumariamente) de su cargo a mi colega y mejor amigo Adalberto Domínguez.
Jáquez actuó como todo un irrespetuoso del trabajo de Domínguez, quien ha recibido decenas de reconocimientos en USA por su fecunda labor profesional.

Con esa cancelación se ve (sensiblemente) afectado el estatus económico, que se agudiza debido al COVID-19, de la familia del impoluto periodista dominicano.

Señor Eligio Jáquez, ¿por qué tanto abuso de poder?

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