El correcto periodismo no se negocia (3 de 3)

Debemos insistir sobre el accionar de los perversos, violadores de los principios y la ética dentro del trabajo que atañe al ejercicio del periodismo.

Avanzar sobre el correcto y pulcro ejercicio de nuetra noble profesión.

Si no actuamos de esa forma, el periodismo nacional podría -definitivamente- colapsar.

Debemos cuidar -con toda la decencia profesional y sin nunca ocultar la verdad- el trabajo que realizan los más honestos y eficientes periodistas.

¡No todo está perdido!, como me advirtió un colega mientras analizábamos el ejercicio del periodismo en nuestro país.

Al mismo tiempo recordábamos la eficiencia y respeto a la normativa profesional que nos dejaron veteranos periodistas como Rafael Molina Morillo, don Rafael Herrera, Freddy Gatón Arce, Radhamés Gómez Pepín, Francisco Comarazamy, Orlando Martínez, Gregorio García Castro, Orlando Gil, Leonardo -Leo- Hernández, Leandro Cepeda y otros capacitados colegas que ya no están en este pícaro mundo.

Exponer también que los más connotados maestros y académicos, que trabajaron (y trabajan) en las escuelas de comunicación de las universidades del país, han dejado claro en sus cátedras que “el periodismo en el mundo hispano enfrenta grandes desafíos”.

Es una reflexión que se concatena con todo lo reseñado en este trabajo y que sintetiza: En República Dominicana el periodismo ha evolucionado hacia una labor más activa en el plano tecnológico y participativa. “Se observa con una mayor presencia en los medios digitales y multiplataformas”.

Cuando me refiero a que debemos cuidar el trabajo de los periodistas que cumplen -a cabalidad- con la real normativa profesional, pongo en alerta a todo el universo que abarca a los medios noticiosos nacionales.

Evitar -como lo planteo en mi más reciente obra- que la perversidad y el “enganche” de individuos que han llegado a los medios de comunicación sigan contaminando a la prensa seria y responsable.
Frenar, además, la compra de periodistas. Es una compra que no esconden los perversos disfrazados de periodistas.

Esta negativa actitud se contrapone con el trabajo serio que realiza la prensa indedendiente.
El poder económico -que tiene presencia en los medios noticiosos- hace lo imposible para que la mediocridad y la propia perversidad salgan airosas.

Buscan ver concretado su gran propósito que consiste en atascar el ejercicio del correcto periodismo.
Recordemos que el periodismo más puro del país llegó a ganarse la proclama de ser “El Cuarto poder del Estado”.

Resaltar, porque es realidad, que el periodismo local vive una etapa decisoria, ¡que observa toda la sociedad! Es una etapa en la que se debate el ejercicio del correcto periodismo vs la perversidad.
¡No permitamos que triunfe lo peor!

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