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Quienes aspiran a dirigir la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) siempre tienen condiciones académicas y experiencias administrativas para ello. En lo académico, normalmente poseen más de veinte años de experiencia docente, y un currículum que incluye maestrías y doctorados. Y, en lo administrativo, han dirigido escuelas de facultades, decanatos o vicerrectorías.

Y, si bien es inevitable que la política nacional influya en los asuntos internos de la casa de altos estudios, esto no siempre es lo determinante, por suerte. En los académicos influyen otros factores: el lógico currículum del candidato, su equipo de colaboradores y de trabajo, sus propuestas académicas y administrativas, su historial en puestos de dirección universitaria, además de varios intangibles como el prestigio profesional del candidato, más allá de la academia, entre otros ítem.

Este nivel de independencia permite, por ejemplo, a un dirigente de un partido político tradicional que, en la academia, favorezca a un candidato con historia en grupos políticos de izquierda. Es decir, aunque la política nacional tiene influencia, al final se impone lo académico y la dinámica propia del mundo universitario. Esto explica que pasados rectores sin vínculos con el poder político del momento hayan sido escogidos al puesto.

En la actual coyuntura dos candidatos concentran el apoyo de los uasdianos. Por un lado está el maestro Editrudis Beltrán, quien hasta hace poco prácticamente “corría solo” hacia la rectoría. Gran trabajador político, y muy hábil para “enganchar” en el trato personal y con un total conocimiento de la realidad uasdiana. Por el otro lado está el maestro Jorge Asjana David, con un prestigio profesional dentro del campo de la medicina, como cirujano, que excede el aula universitaria y, también, con toda una vida en la UASD que le ha permitido unir en torno a sus propuestas a un creciente número de académicos. Parece que el maestro Beltrán llegó a un tope, sobre las preferencias del electorado, del cual le es difícil ascender; mientras Asjana, ha ido ascendiendo de forma lenta, pero firme. El maestro Beltrán debe sacudirse para lograr el empujón final; mientras el maestro Asjana debe mantener, hasta última hora, el trabajo focalizado que ha ido desarrollando. Por esto la contienda parece cerrada, con posibilidades de definirse en las últimas horas. Toca prudencia en los actores y en sus entornos, a fin de cuentas debe salir fortalecida la institución. No podemos olvidar que muchos apuestan al caos en la UASD, por lo que debemos preservarla como patrimonio del pueblo dominicano.

Por esto, el próximo rector, y el equipo que le acompañe, tienen el compromiso ético de mantener la Uasd como una academia (no como un ayuntamiento), fortalecer su buen nombre, modernizarla, equiparla y sanearla, para que siga acompañando en su desarrollo al pueblo dominicano. En esto deben estar de acuerdo ambos proyectos académicos.

Finalmente, ejerceré por vez primera el derecho al voto en la academia y, en la actual coyuntura, estimo que el doctor Jorge Asjana David debe ser el próximo Rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), para el periodo 2022-2026.

¡Que la democracia y el deseo de los académicos primen en el próximo certamen! ¡Que las elecciones sean una fiesta académica! ¡Que viva la UASD!

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