Nada como la libertad, ser libre es el mayor regalo que debe disfrutar todo ser viviente, porque cuando se conculcan los derechos inalienables a la persona humana, ningun ser encuentra sentido real a la vida. La esclavitud, tenga el nombre que sea, es el peor castigo contra la vida misma.
Sin importar las grandes maravillas que adornen la propaganda, la justificación que tengan los adalides de algunos sistemas o grandes líderes que se adueñan del poder mientras vida les queda, no son héroes, ni grandes, siempre serán usurpadores del valor, la vida, el sentido de ser y la naturaleza de los demás, sin su consentimiento consciente.
Por eso, amar la libertad por sobre todas las cosas, hacer de las personas seres con valores, esperanza, inspiración, convierte el amor en el mayor sentimiento, la familia en el núcleo de todo, lo cultural, la historia, la educación y los valores patrios, como gobierno de uno para todos y de todos para uno, sin que el bicho de la dictadura rebose la mente, los intereses y la lujuria.
Ser libre, poder hablar, escribir, pensar, trabajar, comer, saciar la sed, caminar con los brazos abiertos y sin temores por las calles de Dios, es un privilegio de vida, un valor intangible que se siente en el pecho, en los pies y en la razón.
La falta de libertad en el mundo produce malos seres, enemigos de los valores que no sean los suyos o los de sus intereses, para quienes los demás no cuentan, sus vidas son como cheques de poco monto tirados al fuego de la guerra sin derecho a negarse. Todo ser humano ama la libertad, pero siempre aparecen cazadores de la vida, ladrones de derechos, dictadores sin remordimientos a quienes Dios condena antes de su nacimiento.
Vivir en libertad, comer de un fogón o estufa, tomar agua filtrada o del río, bañarse en el choro que corre libremente, le da sentido a la existencia y todo ser humano nace con ese derecho que nadie debe robarle para convertirlos en verdugos de sus semejantes y esclavos de sus señores.
Amar la libertad es dar valor a la vida, es comprender que la estadía terrenal es breve y hay que dejar un buen legado, con perdón del gran capital, el socialismo, el comunismo o cualquier otro sistema histórico. ¡Dejen que el mundo sea libre!
