Empadronamiento en el exterior

En Latinoamérica las remesas -el dinero que se envía desde otro país- son un renglón económico vital que juega un papel de impacto en la estabilidad macroeconómica y la sostenibilidad microeconómica social, pues tal contribución es una suerte de válvula o salvavidas que hace posible o explica que muchos hogares mitiguen bolsones de pobreza. Es más, las remesas operan como políticas públicas de mitigación social sin la intervención o planificación estatal sino del arraigo socio-cultural del migrante o exiliado económico.

Sin embargo, esa contribución no tiene ningún peso político ni de importancia más allá de cháchara-discurso gastados o siete “diputados” que nadie sabe qué hacen ni a quién les rinden cuentas, pues ni siquiera han sido capaces de impulsar, vía un proyecto de modificación a la legislación electoral nacional, que se consigne en vez de un “listado voluntario” o registro de inscritos, un padrón electoral permanente del exterior -como los tiene España, México, Bolivia, entre otros-. Y saben porque esos siete “honorables” disputados de la diáspora no lo proponen: sencillamente, porque responden a la estrategia de la clase política tradicional y sectores fácticos que no le interesa ni le conviene que el voto del exterior decida una elección presidencial en el país. Por ello solo existe “un listado voluntario” de inscritos en un “padrón” que cada cuatro años empieza de cero.

En otras palabras, el ciudadano dominicano que vive en el exterior solo es de interés económico , pero no político; por tal razón deviene en un ciudadano, en cierta forma, peligroso o atentatorio al control político-electoral de los partidos, sus líderes y sectores fácticos. En fin, es un voto al que se le teme, pues si se hace consciente podría , en una coyuntura electoral determinada, decidir unas elecciones y ese poder entonces no sería tan fácil de manipular ni hacerlo fácilmente clientelar… (ya es caro, y saldría aún más).

Entonces, ya lo sabes porque tenemos que empadronarnos cada cuatro años: porque no hay una ley que consigne un padrón permanente electoral para los dominicanos que residen en el exterior (por ello, te preguntan si te quiere empadronar al solicitar la cédula de identidad y electoral). En buen dominicano te quieren como contribuyente económico a través de las remesas; pero no como actor o ente político decisorio.

Finalmente, valoramos que se pueda ejercer el sufragio en el exterior; pero ya es hora de que podamos tener un padrón electoral permanente para no seguir siendo cero cada cuatro años… (un padrón electoral que refleje el poder político que somos, sin subterfugios ni “democracia” a medias). ¿Será posible? Lo dudo.

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