Entre rigidez, sobreactuación y manipulación: La “rendición de cuentos”

Manolo Pichardo
Especial para elCaribe

El discurso de rendición de cuentas del presidente de la República, Luis Abinader, estuvo marcado por imprecisiones y manipulaciones de datos y cifras, cuestiones a las que me referiré más adelante, pues, de entrada, empiezo tocando los asuntos que estuvieron presentes en la puesta en escena: el talante o ánimo del mandatario y la reacción del público. En cuanto a lo primero es necesario resaltar que lució -cuando de hablar de cifras económicas se trató- rígido, con las manos unidas, los dedos entrelazados y el ceño fruncido, como si le asustaran las palabras leídas en el teleprompter: la tensión lo arropaba y el público sentía la pesadez, mientras esperaba ansioso un motivo, un tono provocador o excitante que impulsara un aplauso estruendoso de apoyo a una gestión que languidece en la inacción, acciones montadas desde la propaganda y resultados de seis años marcados por la incompetencia.

En algunos momentos se notó el esfuerzo que hizo para parecer enérgico y convincente, sobre todo a mitad y al final del discurso cuando pudo colocarle asfalto y cemento al contenido -a pesar de ser el gobierno que menos ha invertido en los últimos 70 años- y cuando recurrió a promesas y enunciados vacíos. Su comportamiento quizá tuvo relación con el contenido de un discurso que alteraba la realidad. Pues fue capaz de afirmar que fuimos el país de la región que más creció; una afirmación carente de dato que, en una sociedad hiperconectada y saturada de informaciones que revientan las pantallas de los celulares con ruidos que llegan por todas las plataformas digitales, nadie cree. Hoy la gente husmea, investiga, contrasta; en consecuencia, bastaron segundos para que aparecieran cuadros comparativos que comenzaron a convertir en un meme lo que debió ser un acto serio y solemne en el que el mandatario, por mandato constitucional, debía rendir un informe de lo que durante el año anterior realizó o dejó de realizar, de acuerdo con los planes de la administración.

El mandatario que antes se había referido a Google como enemigo de la oposición, en razón, de acuerdo con su criterio, de que recuerda cuestiones del pasado que de alguna manera comprometen a sus adversarios, comenzó a ser víctima de la plataforma, pues las redes comenzaron a exhibir que los países de la región SICA, que antes crecían por debajo del nuestro, nos superaron, sin excepción, en crecimiento: Panamá un 4.0%; Guatemala un 3.9%; Nicaragua un 3.8%; Costa Rica un 3.6%; Honduras un 3.5% y El Salvador un 2.5%. Es necesario recordar que el Banco Central de la República Dominicana y organismos financieros internacionales habían hecho una proyección de crecimiento del PIB de entre un 4.5 y un 5.0%.

Y, aunque en su denodado afán de mostrar una exitosa gestión económica afirmando que la inflación conservó su rango meta, los internautas, sin pérdida de tiempo, le espetaron números que mostraron cómo -igual que con el PIB- el país va perdiendo el liderazgo y la iniciativa en la región. Veamos lo que comenzaron a mostrar los ciudadanos en sus diversas cuentas y plataformas: inflación en la República Dominicana 5.0%; Honduras 5.0%; Nicaragua 2.7%; Guatemala 1.7%; El Salvador 0.9%; Panamá -0.2%; Costa Rica -1.2%.La reacción de los ciudadanos en el momento de su exposición, de acuerdo con los comentarios que leía en la pantalla de mi televisión, fue brutalmente adversa; pues más del 80% de los comentarios la desaprobaba, y, en su mayoría, se centraron en el escándalo de corrupción del Senasa -a pesar del tono dramático y la sobreactuación con que procuró seducir a un público que siguió expresando sus críticas e indignación-; además de señalar el contenido engañoso de la rendición de cuentas, a la que calificaron de “rendición de cuentos”.

Y como si fuera poco, la promesa de la instalación de un puerto espacial comercial en Pedernales -que abarrotó las redes de mofas- se comenzó a comparar con el anuncio hecho por él el 4 de septiembre de 2024 en una conferencia en Nueva York en el que dijo -mientras el país sufría de largos apagones e incremento de las pérdidas en la energía servida- que nuestro país le vendería energía eléctrica a Puerto Rico.

Horas después del discurso, algunos ciudadanos y medios de comunicación salieron a contrastar la veracidad de algunas obras anunciadas como construidas, como las más de 70 en San Juan de la Maguana que los sanjuaneros dicen desconocer; el hospital Pedro Emilio de Marchena de Bonao, inaugurado antes de agosto de 2020 y otras que sencillamente no existen; además de la manipulación de la generación de empleos en la que ocultó que el 64% corresponde al sector público: ¡Gasto corriente populista expresado en el 87% del presupuesto!

Posted in OpinionesEtiquetas

Más de opiniones

Más leídas de opiniones

Las Más leídas